Texto: Adriana Esquivel. Foto: Archivo Raíchali
Este trabajo pertenece a Raíchali, y se reproduce aquí por medio de colaboraciones con la Alianza de Medios de la red de Periodistas de a Pie. Encuentra la publicación original en el siguiente enlace:  El agua para la agricultura y EU la pagan los pueblos indígenas, no las presas

Chihuahua.- En medio de la guerra mediática que iniciaron varios actores políticos por el agua de la presa El Granero, existe una realidad que pocos han observado a fondo: el daño que le ha causado la tala desmedida y el cambio climático a la Sierra Tarahumara, la región en donde se produce el recurso en conflicto.

Es cierto que México debe pagar 436 millones de metros cúbicos a Estados Unidos por el Tratado Internacional de Límites y Aguas, también que en la Comisión Nacional del Agua (Conagua) no hay gobernanza porque el nuevo gobierno no ha cambiado a los funcionarios de la administración federal priista.

Otra realidad es que el proceso electoral está cada día más cerca, pero, en ese escenario, el problema mayor está fuera del discurso de quienes han tomado la defensa del agua como bandera:

“La captación del agua que nace en la Sierra Tarahumara, la región con los índices de violencia, pobreza y desigualdad social más altos del estado, es insuficiente para la demanda del campo.”



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