Hospiatl incurable

Recientemente algunos políticos, seguramente con motivos oscuros, han bloqueado el intento de regular la práctica del outsourcing. Esta práctica en teoría es positiva pero lo que nosotros llamamos “el ingenio mexicano” trabaja en éste aspecto en forma perversa tornándolo en una práctica nociva que se convierte en un medio para generar “ahorros” para los empresarios vulgares y sin una verdadera cultura empresarial. Es esa maldita manía nacional de buscar siempre darle la vuelta a la tortilla, buscando evadir responsabilidades. Creo que tiene razón un amigo que me ha dicho que nuestro país sería una potencia mundial si toda esa energía y creatividad que tantas personas emplean en hacer trampas  para salirse con la suya, la emplearan en trabajar honestamente y hacer las cosas como se debe.

El H.G.D.A.V. como el microcosmos que es no escapa de la incidencia de estos sucesos al interior. Resulta que en el gobierno hay personas trabajando que están contratadas en esta modalidad que en la práctica “libera” al empleador, típicamente una empresa privada, prácticamente de toda obligación con la persona que trabaja para él y lo único que hace es pagar a una empresa “especializada” una cantidad por cada trabajador y ya, se olvida de prestaciones, se olvida de obligaciones y maximiza con ello sus ganancias. En ocasiones en el colmo del cinismo esas empresas “administradoras” (de la corrupción, seguramente) son también propiedad, por medio de prestanombres, de los propios empresarios que las contratan.

Quienes son contratados (quizá es más correcto decir “enganchados”, a la vieja usanza) de esta manera, alguna vez fui una de esas personas, en otro empleo, no son empleados directos de aquellos sino que una empresa, un tercero, se interpone y es en teoría éste tercero el responsable de todo lo que al verdadero patrón le incomoda tanto. Es algo un tanto complejo porque, como algunos analistas señalan, en la práctica el trabajador tiene dos patrones, el que lo tiene en la nómina y le paga y aquél para quien hace efectivamente el trabajo y le da órdenes de qué y cómo hacerlo. Es terrible. Usualmente esas empresas son muy duchas en aprovecharse de la necesidad de la gente de trabajar, en primer lugar, y en abusar de los huecos, lagunas legales, ambigüedades y de la corrupción en un segundo término, para pagar sueldos miserables y ofrecer el mínimo de prestaciones. “Precarización del empleo”, creo que se llama eso.

Pues bien, como decía, acá no nos libramos de tener nuestro outsourcing. Y esto tiene su historia. Trataré de ser breve: Hace algunos ayeres como parte de la modernización de los servicios prestados se decidió crear en la Secretaría de Salud, en los hospitales, el puesto de camillero. Hasta entonces en el H.G.D.A.V. el H. Departamento de Intendencia, del que orgullosamente mi abuelito fue jefe durante varios años, tenía entre sus MULTIPLES funciones las de los actuales camilleros además de encargarse del aseo, jardinería y como digo cada vez que tengo la oportunidad de hacerlo, de todas las demás cosas que médicos y enfermeras prefirieran o no quisieran hacer. Pues bien, al crear el Departamento de camilleros se decide integrar a la totalidad de los elementos de Intendencia a ese nuevo espacio vacío. Pero claro, taparon un agujero pero hicieron otro; ¿quién iba a encargarse en adelante las tareas del aseo y jardinería y todo eso?

Alguno de esos genios malvados que abundan en el gobierno tuvo la ocurrencia de contratar a una empresa que prestara esos servicios, supongo que con la intención de no incrementar el personal directamente en la nómina de la secretaría y seguramente porque hacerlo de esta manera implicaba la posibilidad de agenciarse recursos económicos, de robar dinero pues, para decirlo directamente. Creo que hay, seguramente desde el inicio de ésta práctica, funcionarios de los S.S.O. implicados en este oscuro negocio, operando por medio de testaferros o como socios de las empresas contratadas o simplemente recibiendo los famosos “moches”. Para mí es muy notorio que los dueños no son empresarios con una visión de negocio a largo plazo, son a mi juicio como especuladores, en el pasado ha sido muy característico que esas empresas no duraban más de uno o dos años seguidos, supongo que se declaraban en quiebra o algo así pero curiosamente de inmediato surgía otra que generalmente contrataba al mismo personal, curiosamente. Eso me hace sospechar que lo que hacían era deshacerse de una y crear otra nueva, todo únicamente en el papel, con la única finalidad de empezar de cero otra vez por medio de artimañas legales, aprovechándose de vacíos en las leyes.

Recuerdo que durante algún tiempo  la empresa encargada del aseo en el H.G.D.A.V. fue LAVATAP, esto me vino a la memoria recientemente cuando se dio a conocer que sospechosamente la información de los contratos entre LAVATAP y la S.R.E. se reservó por varios años alegando razones (seguramente varios millones de ellas) de “seguridad nacional”. Hay una nota publicada el 13 de enero del 2020 en el portal sinembargo,mx, de la periodista Daniela Barragán que pinta cómo está de terrorífico en panorama nacional en cuanto al outsourcing de servicios de limpieza en el país que recomiendo leer para mayor información. (https://www.sinembargo.mx/13-01-2020/3709431)

Algo parecido ocurrió con el tema de la vigilancia y la seguridad. Anteriormente se encargaba de éstas tareas la Policía Auxiliar, pero aprovechando la inercia del movimiento anterior y basándose en supuestas quejas de usuarios sobre el trato ríspido con los elementos policiales ese contrato fue cancelado para una vez más recurrir a la subcontratación. De hacer un comparativo entre una empresa (al menos en México) de vigilancia y seguridad y la Policía Auxiliar creo que los primeros no salen bien parados. Bien o mal la policía se supone que tiene más capacitación, mejor equipamiento, sus elementos son más disciplinados, entre otros temas porque ellos saben que de no cumplir a rajatabla con las indicaciones recibidas su castigo será típicamente un periodo de arresto y no simplemente un regaño, así que tienden a ser menos flexibles en comparación con los otros. Actualmente la misma empresa que se encarga del aseo de las instalaciones tiene a su cargo la vigilancia. El único punto positivo en todo esto es que como en general el trabajo de quienes vigilan y controlan los accesos consiste en permanecer en una misma ubicación durante largos periodos de tiempo esto abre un espacio para que se pueda contratar a personas con capacidades diferentes para estas tareas pero hasta ahí.

En lo personal me quejo mucho de mi situación como trabajador eventual en los S.S.O., pero la de los compañeros del aseo y vigilancia es mucho más lamentable. Según se dice, de la cantidad que la empresa cobra a los S.S.O. por cada trabajador, lo que cada uno de ellos percibe sólo es alrededor del 30%. Por mucho que la empresa invierta en insumos el margen de ganancia es muy amplio.

En días recientes ha corrido muy insistentemente un rumor según el cual los todavía S.S.O. están a punto de desaparecer la cocina (y por consecuencia quizá el comedor) y la lavandería en el H.G.D.A.V., lo cual abriría la puerta a otro turbio negocio más, porque la ropa se tiene que seguir lavando y aunque los alimentos del personal no serían una gran complicación, la alimentación de los pacientes sí. ¿Y cuál sería la “solución” al cerrar esos servicios propios? Pues recurrir a contratar empresas externas que los provean. Parece que lo estoy viendo, la elección seguramente será algún tipo de “outsourcing”, donde a base de costos inflados, prácticas fraudulentas y toda la pléyade de artimañas a disposición, las empresas, empresarios y cómplices en el gobierno ganarán billetes a carretadas y los trabajadores recibirán migajas, casi sin prestaciones, sin seguridad social y sin certeza laboral. Prácticamente desamparados. Y el pretexto es el mismo con el que pretenden deshacerse de aquellos más de 300 trabajadores eventuales de los que hablé en mi colaboración anterior: No hay recursos para seguir sosteniendo este esquema, que ellos mismos crearon, por cierto.

No creo que haya ningún ingenuo que se lo crea, insisto en mi argumento anterior: Creo que quieren ocultar algo, quieren arreglar algo de los estropicios que han hecho en la institución, pero sobre todo quieren seguir sacando una buena tajada de los recursos que son para cuidar la salud del pueblo sin importar que la institución rectora sea el Seguro Popular o el INSABI, ¡miserables! De ser ciertos los rumores habrá seguramente movilizaciones, el sindicato no puede quedarse de brazos cruzados, así que muy probablemente haya bloqueos por cortesía de los S.S.O., lo cual es lamentable, odio los bloqueos y aunque la causa es justa (al menos yo así lo percibo) algunos métodos de presión son altamente cuestionables y me atrevo a decir que deleznables. Mi solidaridad para mis compañeros.

 

Adrián Lobo.

 

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