Texto: Agustín del Castillo/ Mogabay Latam. Nota Completa.

La historia de Homero Gómez González es singular: después de ser un duro opositor de la creación de la Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca se transformó en uno de los más entusiastas promotores de la conservación de los bosques de oyamel e impulsor del desarrollo sustentable de las comunidades.

Por eso, cuando el 13 de enero de 2020 la familia de Homero reportó su desaparición, los 260 ejidatarios del Rosario se organizaron para buscar a su compañero. Dos semanas después —el 29 de enero— se encontró su cuerpo en un pozo agrícola. Homero, quien también era ingeniero agrónomo, tenía 50 años. Su muerte indignó a su familia, compañeros ejidatarios y a todos los que conocieron su labor como defensor de los bosques de oyamel y de la mariposa monarca (Danaus plexippus).

Tres días después de que se encontró el cuerpo de Homero, otra muerte prendió las luces de alarma sobre la Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca. Raúl Hernández Romero —guía de turistas en el ejido El Rosario y que días antes había sido reportado como desaparecido— se encontró muerto con visibles huellas de violencia.



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