WASHINGTON (apro).- Aún sujeto a juicio político, acusado de abuso de poder ejecutivo y obstrucción al Congreso, Donald Trump presumió esta noche –durante su discurso del Estado de la Unión– la instrumentación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y confirmó su rechazo a la inmigración indocumentada como lema de campaña en busca de la reelección presidencial.

“Los años de la decadencia económica se acabaron”, inició Trump en su tercer informe como presidente de Estados Unidos, ante una sesión bicameral del Congreso federal.

Con una actitud arrogante y evitando el saludo de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes y líder demócrata, quien le extendió la mano antes de arrancar el evento bicameral, Trump se dedicó a difundir una agenda plagada de éxitos.

“El mundo está siendo testigo de este grandioso éxito económico; el desempleo entre los hispanos, afroamericanos y asiáticos ha disminuido a niveles históricos”, presumió el ocupante de la Casa Blanca, con especial acotación a la supuesta baja jamás registrada de la pobreza entre los afroamericanos.

“Estamos restaurando la industria manufacturera de la nación, aun cuando las proyecciones decían que nunca la lograríamos y después de perder 60 mil empleos en las fábricas bajo los das anteriores presidencias. Estados Unidos ahora ha ganado 12 mil nuevas plazas de empleo en las fábricas bajo mi gobierno”, afirmó.

Frente a una asamblea legislativa dividida por el juicio político al que Pelosi y los demócratas lo tienen sometido, Trump, nunca modesto, habló de su gobierno como si fuese lo mejor que le ha ocurrido a la sociedad estadunidense en toda la historia de su nación.

Claramente enfocado en obviar el asunto de que es el tercer presidente en la historia de Estados Unidos en ser enjuiciado por el Congreso federal, el mandatario hizo uso de la palabra para delinear una agenda política concentrada en conseguir su reelección el próximo 3 de noviembre.

Como lo hiciera en 2016, cuando fue candidato presidencial por el partido republicano, en su informe sobre el Estado de la Unión retomó el acuerdo comercial con Canadá y México, así como la inmigración indocumentada, para apuntalar su aspiración a reelegirse.

“Una de las promesas más grandes que le hice al pueblo estadunidense fue remplazar al desastroso Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)”, manifestó en su primera alusión con referencia a México.

“Es más, el comercio injusto es tal vez la razón más grande por la que decidí competir por la presidencia”, acotó el magnate, y agregó que antes ningún presidente de Estados Unidos pudo hacer nada respecto al TLCAN.

“Hace seis días reemplacé al TLCAN y promulgué el nuevo Tratado de Libre Comercio con México y Canadá”, subrayó, luego de lo cual aseguró que con el nuevo compromiso trilateral creará en su país 100 mil nuevas plazas de empleo.

“También elevé a un nivel más alto al comercio con México y Canadá, a un nivel grandioso de equidad y reciprocidad. Este es el primer gran acuerdo en muchos años que de manera sólida respalda a los sindicatos laborales de Estados Unidos”, soltó.

En materia migratoria, uno de los temas garantes de su elección presidencial hace cuatro años, Trump resaltó que su gobierno ha logrado un incremento en la captura de inmigrantes indocumentados en la frontera con México, y con ello -recalcó– se ha evitado un aumento en la criminalidad.

Asimismo, recriminó a los legisladores del Congreso federal por apoyar una legislación para proveer un sistema de salud gratuito, de asistencia social y educación a los inmigrantes indocumentados, quienes –afirmó– son una carga presupuestal muy negativa para el erario estadunidense.

“Antes de que llegara a la presidencia, si un indocumentado llegaba a nuestra frontera sur era arrestado, luego liberado y ya nunca más lo volvíamos a ver”.

Prosiguió: “Entramos en un acuerdo histórico de cooperación con los gobiernos de México, Honduras, El Salvador y Guatemala, como resultado de nuestros esfuerzos sin precedentes, y en los cruces los inmigrantes indocumentados han sido frenados en un 75% desde mayo pasado, y (la inmigración) ha bajado durante ocho meses consecutivos”.

El presidente anotó que en la frontera con México “estamos construyendo un muro muy fuerte”, como parte de su estrategia para contener el flujo de inmigrantes indocumentados y para combatir el trasiego de drogas ilegales.

En lo que respecta a las relaciones internacionales de Estados Unidos, destacó el acuerdo comercial con China, la lucha contra el terrorismo internacional, la confrontación con Irán y la eliminación del grupo radical Estado Islámico en Afganistán.

Durante la sesión bicameral en el Capitolio, sorpresivamente Trump hizo notar la presencia de Juan Guaidó, líder de la oposición venezolana.

“Apoyamos las esperanzas de los cubanos, nicaragüenses y venezolanos para restaurar la democracia”, soltó el mandatario estadunidense ante el aplauso de todos los republicanos y muy pocos de los legisladores demócratas.

Y lanzó: “Estados Unidos lidera una coalición de 59 países en contra del dictador socialista de Venezuela, Nicolás Maduro, un gobernante ilegítimo, un tirano que con brutalidad castiga a su gente”.

Continuó: “Nos acompaña en la galería el verdadero y legítimo presidente de Venezuela, Juan Guaidó. Señor presidente, por favor lleve este mensaje a su país: Estados Unidos está con la gente de Venezuela en su auténtica lucha por la libertad, el socialismo destruye naciones”.

J. JESÚS ESQUIVEL

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