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Invisibiliza pandemia cifras de asesinatos en Guerrero
Por Alianza de Medios
06 de mayo, 2020
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En abril,  el promedio de asesinatos por día fue de tres a cuatro personas, lo que cobra un significado relevante aunque exista una ligera disminución en comparación con otros años, porque evidencia que ni siquiera en crisis sanitaria mundial la violencia da tregua en Guerrero. En este mes grupos armados toman de pretexto la pandemia para decidir quién entra y sale de las comunidades que controlan 
Texto: Margena de la O 
Foto: José Luis de la Cruz

Chilpancingo.- Cuando la Fase 3 por la epidemia de la Covid-19 fue decretada por las autoridades federales en México, el virus de la violencia, que desde hace unos 13 años tiene en contingencia a Guerrero, había matado al menos 76 personas en lo que iba de abril.

Apenas era el 21, faltaban nueve días para terminar el mes, tiempo en que se  contabilizó a 29 víctimas más. 

La cifra contabilizada por Amapola. Periodismo transgresor en el mes fue de 105 personas asesinadas en 25 diferentes municipios durante abril. Está basada en reportes policiacos y publicaciones periodísticas sobre asesinatos cometidos no sólo a balazos, también a puñaladas y golpes, porque para la violencia no hay patrones específicos. El número representa 11 víctimas más de las que se contaron en marzo: 94 homicidios. En febrero el registro arrojó 83 asesinatos. En estos dos meses de pandemia, la violencia aumentó. 

Hay registros que evidencian un número mayor de personas asesinadas en abril, como el del periódico El Sur, que sumó 112 personas en los 30 días, con la especificación de que sus números se relacionan a hechos de “delincuencia organizada”. Aún así, ese medio de comunicación destaca una ligera disminución al comparar este mes con el del año pasado: 10 asesinatos menos.

Esos pequeños cambios en los números de la violencia son los que destacaron las autoridades estatales en el cierre del año pasado y el inicio de éste, pero en abril, considerado como el mes de graduales y enérgicas medidas restrictivas por la pandemia, las estadísticas de asesinatos cobran un significado mayor, porque reflejan que ni siquiera en crisis sanitaria mundial hay tregua.  

En este mes han ampliado todos los periodos del confinamiento inicial dictado por las autoridades. Primero, se amplió del 20 al 30 de abril y después se lanzó el anuncio de que se levantaría el 17 de mayo sólo para municipios sin contagio y hasta el 1 de junio para el resto. Eso también quedó sin efecto en este mes cuando las autoridades decretaron la Fase 3, periodo que implica el mayor número de contagios y el llamado de “quédate en casa” cobró más fuerza. 

Todos esos llamados tienen como propósito retirar de las calles a los habitantes y mantenerlos en casa. Los generadores de los asesinatos y por ende de la violencia no se guardaron, porque cada día de abril mataron en promedio a tres y cuatro personas.

Los días de más asesinatos entre los números de la pandemia

Durante el 1 de abril asesinaron a 13 personas en Acapulco, Taxco, Huitzuco, Zihuatanejo y Alpoyeca, pero al día siguiente, en los medios de comunicación poco se destacó. La noticia que sobresalió fue la cancelación de todas las actividades recreativas y vuelos, como medida preventiva ante la Covid-19. Eso incluía el cierre de las playas y hoteles.

Faltaban unas horas para que iniciara el periodo vacacional de Semana Santa –del 3 al 20 de abril, según el calendario oficial –. El gobierno del estado así anunciaba las restricciones: “Hemos tenido que optar entre la protección a la vida o la suspensión de las actividades económicas. Es claro que en todos los problemas que conlleva la economía siempre será recuperable en tanto haya el factor humano”.

De las 13 víctimas de la violencia, Acapulco es el que tuvo más casos. Cinco, dos mujeres y tres hombres. Una de las mujeres era abogada y la mataron a balazos al abrir la puerta de su casa, después de que sus agresores le tocaron el timbre. Vivía en la colonia Miguel Alemán.

Con el arranque del conteo, Guerrero también se colocaba en la posición 22 de los estados del país por sus 21 casos positivos de coronavirus. La primera víctima de la Covid-19 fue en marzo. El mayor número de contagios se concentraron en Acapulco, le seguían Chilpancingo, Tixtla, Taxco y San Marcos.

En Acapulco, uno de los tres principales lugares turísticos del estado, los prestadores de servicios turísticos comenzaron a resentir los efectos de la pandemia, porque el turismo se alejaba, pero la violencia se quedaba.

“La emergencia sanitaria convirtió el tema de la salud en tema de seguridad nacional”, dijo el gobernador Héctor Astudillo Flores durante una reunión de seguridad el primer día de este mes al resumir su prioridad.  

Por el seguimiento que se hizo de los días con más asesinatos en abril, se ubicó que el 5 mataron a ocho personas: tres en Acapulco, dos hombres en Copanatoyac, dos más en Chilapa, y uno en Ometepec. 

Una de las víctimas de la violencia fue el comerciante Luis Mario González. Lo mataron a las dos y media de la tarde en un cruce de avenidas del barrio San José, en Chilapa. El hombre viajaba con su esposa en un vehículo. Dos hombres a bordo de una motocicleta los alcanzaron y les dispararon. 

Él murió y su esposa, que es hermana de la diputada local por Morena, Norma Otilia Hernández Martínez, salió ilesa. Los familiares del comerciante y su esposa denunciaron varias días antes del ataque, a través de redes sociales, que les secuestraron a uno de su hijos. 

A esas alturas las cifras de la pandemia se movieron: 30 casos positivos de Covid-19 e incrementó de una a tres las personas fallecidas.

A los siete días, el 12, volvieron a asesinar a varias personas. Esta vez nueve. En esa cifra se consideró el asesinato del periodista Víctor Fernando Álvarez Chávez, reportado como desaparecido el 2 de abril.

El 8 localizaron su cabeza en un canal pluvial de Ciudad Renacimiento, pero la confirmación de su identidad por las autoridades ocurrió hasta el 12.  Fue en la misma colonia, alrededor de las nueve de la noche, que vieron con vida por última vez al periodista que dirigía el portal de internet Punto x Punto Noticias.

A los cinco días, el 17,  asesinaron a nueve más y en el conteo de la contingencia por la Covid-19 aumentaron a 11 las defunciones.   

Los días siguientes los crímenes continuaron. Aquí algunos casos de ese periodo: el 23 mataron a tiros cerca de colonia Infonavit a la delegada de los pueblos de la sierra del ayuntamiento de Chilpancingo, de nombre Rocío Saraí. El 24 asesinaron también a balazos al delegado de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (Codehum) en región de Costa Grande, Eliseo Jesús, y a su hijo, cuando viajaban en una camioneta sobre la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo, en el tramo de Coyuca de Benítez. El 28, de la misma manera, en el estacionamiento de la entrada principal del mercado municipal Baltazar R Leyva Mancilla, mataron a un líder de los comerciantes, llamado Alejandro.

Así el comportamiento hasta completar las 105 muertes de este recuento mensual de violencia. Con un ritmo igual de acelerado se movieron las cifras de la contingencia por la Covid-19, porque abril cerró con 50 defunciones y 281 casos positivos.

Grupos armados se hacen notar en tiempos de pandemia

Un varón de complexión delgada y vestido con pantalón negro y playera roja espera turno parado en la banqueta de una calle de Teloloapan. Está de frente a una pared donde hay un anuncio pintado. A su espalda un hombre robusto le amaga con una tabla en las nalgas, practicando su tino. Después le deja caer con fuerza un tablazo.

El golpe ocurre justo en el momento en que otro hombre dice: “Por favor mis amigos quédense en casa, porque el que no se quede esto les va a venir pasando. ¿Sale? Y faltan varios”. Se refiere a una fila de jóvenes que también espera por su castigo.

Todo esto se ve y escucha en un vídeo que circuló por redes sociales el mediodía del domingo 19 y, al parecer, fue grabado una noche antes.     

Quienes castigan son integrantes de la Policía Comunitaria Tecampanera de Teloloapan. Y los tablazos son su mecanismo para que los habitantes acaten las medidas de prevención por la Covid-19.

Previo a esto, el grupo armado que se define como una especie de Policía Comunitaria, se supo por los mismos habitantes de ese municipio ubicado en la zona norte de Guerrero, bloqueó varios días de manera espaciada la carretera que va de Iguala a Ciudad Altamirano, para impedir el ingreso de cualquier persona que no fuera oriunda de ahí.

Desde el inicio de la contingencia en Guerrero, que ocurrió el 15 de marzo con la detección del primer caso positivo de coronavirus, el grupo armado difundió por redes sociales “un toque de queda” en la cabecera municipal, pero las autoridades municipales lo desmintieron.

También otros grupos armados que se identifican igual, como policías comunitarios, reforzaron para este mes sus retenes de seguridad para detectar a posibles portadores de SARS-Cov-2 y así impedir el paso a comunidades que controlan o, quizá, con eso observaron la posibilidad de ampliarse.

El Frente Unido de Policías Comunitarias del Estado de Guerrero (FUPCEG) tomó el corredor hacia Filo de Caballos, un tramo de la Sierra de Guerrero que no está muy lejos de Chilpancingo.

La Policía Ciudadana de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), otro grupo armado con características similares, también mantiene filtros en la carretera Acapulco-Ometepec, según informó a reporteros el dirigente de la organización, Bruno Plácido Valerio. Ellos tiene origen en lugares de región Costa Chica.

En Tecpan, el domingo 26, hombres armados recorrieron en camionetas varios pueblos del municipio para imponer prohibiciones, como el cierre de todas las tiendas a partir de las seis de la tarde y el tránsito de personas por las calles después de anochecer.

Con aparentes medidas sanitarias en estos tiempos de pandemia, grupos armados han demostrado su fuerza en distintas zonas de Guerrero, muchas veces superior a la de autoridades.

Este trabajo pertenece a Amapola Periodismo y se reproduce por aquí por medio de la Alianza de Medios de la red de Periodistas de a Pie. Encuentra la publicación original aquí
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