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Refugiados por conflicto agrario en la mixteca oaxaqueña exigen a gobierno parar violencia
Por Diana Manzo
21 de mayo, 2020
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  • Es constante la violación de sus derechos humanos, aseguran
Diana Manzo

Santiago Juxtlahuaca, Oax. (pagina3.mx)- No pueden ni siquiera asomarse al patio del pequeño refugio que montaron el pasado 10 de mayo en la comunidad mixteca de San Pedro Chayuco, Oaxaca porque sus vidas corren peligro, diariamente hay balazos por arma de fuego y se violentan sus derechos humanos, lo han denunciado, pero las autoridades han sido omisas hasta ahora, son 50 personas entre ellos niños, mujeres y jóvenes además de toda la comunidad que viven un conflicto de límites de tierras entre su comunidad con pueblos de origen triquis .

Entrevistado vía telefónica, el agente municipal Luis Flores Morales explicó que la comunidad entera ha sido afectada por el conflicto agrario, el cual ha hecho que se mantenga en toque de queda, durante las 24 horas.

Entre cartones, colchonetas, petates y los que tienen suerte con unas cobijas se cubren del frío y la lluvia, mientras esperan que las circunstancias mejoren para que puedan regresar a sus viviendas.

En San Pedro Chayuco viven aproximadamente 800 habitantes que pertenecen al municipio de Santiago Juxtlahuaca y que colinda con comunidades de la etnia Triqui: Agua Fría Copala, Hierba Santa, Guadalupe Tilapa, Yutasaní y Santa Cruz Tilapa, con quienes tiene un conflicto limítrofe de medio siglo, donde aseguran que, estas comunidades reciben el respaldo de organizaciones como la Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort), el Multi y CNC.

El primer enfrentamiento que sufrieron fue el 5 de abril, quince días después se dio una mesa de diálogo, en donde no hubo acuerdos, y el último ataque violento fue el pasado 10 mayo, desde ese día la entrada al pueblo se cerró el paso, y la violencia no se detiene, quién quiera violarlo, recibe balazos, por lo que, prefieren quedarse resguardados.

Las personas refugiadas, vivían a orillas de la comunidad de donde vienen las balas, y aunque quisieran quedarse en el refugio todo el tiempo, algunos, especialmente los hombres deben salir a alimentar a sus chivos, borregos, caballos y demás animales que tienen de uso doméstico.

Isamar tiene siete meses y medio de embarazo, junto a sus dos pequeños hijos llegó al refugio desde el pasado diez de mayo. Apenas y le dio tiempo de caminar hacía la agencia porque comenzaron las detonaciones, desde entonces permanece angustiada todos los días, por lo que vaya a ocurrir.

Ella, tiene mucho miedo porque en las próximas semanas dará a luz, en esta agencia municipal no hay clínicas, tampoco partera y para saciar sus dolores y angustia recurre a la medicina tradicional mientras confía que esto acabe pronto y su bebé nazca dignamente.

Detrás del teléfono, Victorino Bernardo, presidente del Consejo de Vigilancia de Bienes Comunales explica que, desde siempre se vive un conflicto agrario, pero siempre se llega a acuerdos: “Los problemas de limites siempre ha habido pero siempre platicábamos y acordábamos, nosotros tenemos nuestros documentos válidos por la resolución presidencial; por eso procuramos de vivir siempre en paz, sin embargo, ahora no entendemos la reacción de las comunidades vecinas”.

Explica que tras mesas de diálogo con las comunidades triquis, en el último celebrado el 11 de abril, simplemente no llegaron a acuerdos, entonces la violencia comenzó y no se ha detenido.

Doña Concepción comparte que sus nietos están muy atemorizados; “no estamos tranquilos, a veces ni hambre tenemos y cómo si nomas de repente escuchamos los disparos, cuando eso pasa, tenemos que estar atentos, que tal y vienen a matarnos. Apenas en la madrugada volvieron a disparar”.

Las familias han insistido al número de emergencia “911” para que las corporaciones de seguridad acudan a vigilar y se cercioren dónde se está generando la violencia, sin embargo han contestado que en San Pedro Chayuco no garantizan seguridad para la Guardia Nacional ni para la Policía Estatal.

“Cómo vamos a darles seguridad, si nosotros estamos inseguros todos los días, no hay día que no dispares; cómo nos defendemos. Necesitamos ser atendidos o esto empeorará, los alimentos se están acabando, las familias temen por sus vidas pero nadie atiende, esto es una violación a nuestros derechos, a la vida libre, así no se puede vivir”, suplicaron.

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