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Violencia en mayo: disminuyen asesinatos en Guerrero
Por Alianza de Medios
12 de junio, 2020
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Podría ser por la Fase 3 de la pandemia. Se cometieron 59 asesinatos en mayo, en abril 105

Texto: Equipo Amapola

Fotografía: José Luis de la Cruz

En plena Fase 3 de la pandemia por el coronavirus, Jazmín Piña Jiménez pagó con plomo su error de haber organizado, un mes antes, el velorio de su primo Martín Piña, un ex convicto.

Durante la tarde del 12 de mayo, Jazmín Piña estaba sentada fuera de la iglesia La Sagrada Familia, en la colonia Los Angeles, ubicada frente al domicilio donde semanas antes había sido velado su primo Martín.

Un automóvil en el que viajaban tres individuos se estacionó en la calle Agustín Lara y uno de ellos, descendió y se dirigió hacia ella. Instintivamente, Jazmín corrió adentro de la iglesia, donde celebraban una misa, pero el hombre disparó varias veces contra ella.

Cayó tendida a un metro de la puerta derecha de un automóvil Volkswagen, tipo Jetta, color gris.

Recibió al menos dos disparos. La Fiscalía General del Estado (FGE) informó que en el lugar fueron hallados 13 casquillos percutidos de calibre 9 milímetros.

El asesino y sus dos cómplices se retiraron a bordo del vehículo.

Los feligreses se encerraron en el interior de la iglesia. El párroco suspendió su misa.

Los familiares de Jazmín se arremolinaron alrededor de su cadáver llorando con impotencia. Jazmín ya no le ayudará a su papá en la taquería como lo hacía todas las noches fuera de su domicilio.

A los vecinos les llegó la información de que Jazmín fue asesinada por organizar el velorio de Martín.

La colonia Los Angeles, ubicada al poniente de Chilpancingo, es una de los asentamientos más violentos de la ciudad, de acuerdo con un mapa delictivo elaborado por la anterior administración municipal.

Escena de un asesinato ocurrido en el barrio de San Mateo de Chilpancingo.

Violencia sigue pero se hace silenciosa

Los reportes de la FGE señalan que durante mayo se registraron enfrentamientos entre dos grupos de delincuentes que operan en comunidades de la Sierra del municipio de Leonardo Bravo, ataques armados en domicilios y asesinatos en calles, unos a plena luz del día y otros en la noche.

En un recuento de la violencia en estos 31 días del quinto mes de este 2020, hubo 59 asesinatos, de acuerdo con el registro de Amapola. Periodismo transgresor, basado en reportes policíacos y publicaciones periodísticas. Una de las cifras más bajas en lo que va del año y de la ola de violencia que inició desde 2007 cuando el ex presidente Felipe Calderón declaró la supuesta guerra a los llamados carteles de la droga.

En abril, el reporte de Amapola indicó que se cometieron en ese mes 105 homicidios, en marzo 94 y en febrero 83.

Hay quienes afirman que los asesinatos se mantienen pero que los medios de comunicación no los reportan porque están centrados en dar cuenta de los muertos por la Covid-19.

Un habitante de Chilapa refirió que en la ciudad hubo varios asesinatos de los que la prensa no dio cuenta.

“La violencia sigue pero se ha vuelto silenciosa”, dijo la fuente que dio detalles sobre el asesinato. Aseguró que en el barrio en el que vive mataron a tres jóvenes y sus homicidios no salieron en las noticias, tampoco hubo registro porque los familiares se llevaron los cadáveres.

En este mes de mayo, en la Sierra, continuó la confrontación entre grupos que, según la versión oficial, se dedican a la siembra y trasiego de droga. El 29 de mayo se registró otro enfrentamiento a balazos en las comunidades de Iyotla y Tepozonalco, del municipio de Leonardo Bravo, con el saldo de tres personas asesinadas, una de estas calcinada.

Además en este capítulo de violencia hubo 24 casas incendiadas en el pueblo de Tepozonalco.

El enfrentamiento a tiros entre los dos grupos provocó el desplazamiento de otras 300 personas de estas dos comunidades.

Uno de los desplazados contó que durante la refriega a tiros entre los delincuentes, les advirtieron que si no se salían de sus casas los matarían.

Este grupo de familias desplazadas se suman a otras más que desde noviembre del 2018 salieron de sus pueblos por la violencia.

Unas familias viven en Chilpancingo, otras que están en Chichihualco solicitaron asilo político al gobierno de Estados Unidos.

El Centro de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón indicó que este nuevo enfrentamiento que duró dos días (miércoles 28 y jueves 29) refleja la inacción de los gobiernos federal y estatal para detener a los responsables de esta violencia que ha derivado en el desplazamiento de cientos de personas.

Pago de la renta mensual de las casas, seguridad y despensas son los apoyos a cuentagotas que da el gobierno federal a las familias desplazadas de la Sierra, señala esta organización no gubernamental.

Los nuevos desplazados permanecen en el punto conocido como El Huamuchil, a la salida de Chichihualco, por el camino que conduce a Tepozonalco.

Los hechos violentos ocurridos en Tepozonalco, Leonardo Bravo el mes pasado ocasionaron muerte y exilio. Las casas baleadas y carros quemados también son parte del saldo.

Jazmín y el velorio del primo Martín

La noche del 12 de abril, Jazmín Piña organizó el velorio de su primo Martín Piña, quien durante el 2018 estuvo en prisión en el penal de Las Cruces, de Acapulco, acusado de delincuencia organizada y que, de acuerdo con la FGE durante muchos años causó miedo entre habitantes de Chilpancingo.

En las calles de la colonia de Los Ángeles se soltó el rumor de que a un conocido

delincuente, vecino de esta demarcación, asesinado en la Ciudad de México, lo velaban en su domicilio.

Durante la madrugada del 13, en pleno velorio, el silencio de la noche fue interrumpido por varias descargas de arma de fuego.

Era un mensaje de los enemigos del ex convicto a quien, dicen fuentes de la Fiscalía, lo asesinaron por un ajuste de cuentas.

Corrían los primeros minutos del 13 de abril cuando la gente que estaba en el velorio, en la calle Prolongación Ignacio Allende, escucharon un estruendo.

Se trataba de una granada de fragmentación que rompió los cristales de un vehículo estacionado en esa calle.

Los asistentes al velorio tuvieron pánico. El sepelio que estaba programado a las cinco de la tarde, se adelantó tres horas por el temor de que ocurrieran momento de más violencia.

Casi en silencio y con pocos asistentes, el cadáver de Martín fue llevado al panteón para ser sepultado.

Un mes después, la tarde del 12 de mayo, Jazmín fue asesinada por organizar el velorio de su primo.

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