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Las enfermedades que matan a los mexicanos
Por Alianza de Medios
24 de julio, 2020
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Covid-19 se posicionará este año como una de las principales causas de muerte de los mexicanos; pero no la primera. El último registro, de 2018, muestra que un tercio de las muertes en México están relacionadas con a enfermedades cardiometabólicas, y a su vez, con la mala alimentación

Texto: Arturo Contreras Camero

Foto: María Ruiz

Según los datos más actuales, un tercio de las muertes que padecen los mexicanos se deben a enfermedades cerebrovasculares y a padecimientos derivados de la diabetes. Así lo informó el doctor Ruy López Ridaura, director general del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece). 

Este jueves, durante la conferencia diaria sobre la epidemia de covid-19, el titular del Cenaprece presentó un panorama de las comorbilidades, que son las mismas que provocan la mayor parte de las muertes en el país. 

En 2018, de las 722 mil 611 personas que murieron en México, 21 por ciento padecían una enfermedad cardiaca y 14 por ciento diabetes. Además, 5 por ciento tenía enfermedades hepáticas y un porcentaje igual, cerebrovasculares. Son datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística.

Para este año, el doctor Ruy López Ridaura pronosticó que es muy probable que entre las principales enfermedades mortales en el país aparezca covid. 

“Estamos viendo que posiblemente, y no solamente en México, sino en todo el mundo, al igual que sucedió en 1918 con la Gran pandemia, covid va a ser de las primeras causas de muerte en este año. Con el número de confirmaciones que tenemos pues seguramente va a alcanzar una de las principales causas de muerte”. 

Una parte de la explicación, añadió el director del Cenaprece, recae en las comorbilidades, enfermedades que aumentan el riesgo de la enfermedad que provoca el coronavirus SARS-CoV-2. Del total de 41 mil 908 muertes confirmadas por covid-19, 73 por ciento padecía diabetes, obesidad, hipertensión o tenía alguna enfermedad cardiovascular. 

Este panorama empeora cuando se ven de manera aislada. Así, el 43 por ciento de las personas que han muerto por covid tenía hipertensión, 38 diabetes, 25 obesidad, 7 insuficiencia renal y 5 alguna enfermedad cardiovascular. 

El problema, recordó López Ridaura, es que las enfermedades cardiometabólicas, como define a este conjunto de padecimientos, van de la mano. El análisis de riesgo de comorbilidades de covid, que incluyen estas cuatro enfermedades así como la calidad de embarazo o ser adulto mayor, lo demuestra. 

Del total de las defunciones, sólo 14 por ciento (5 mil 869) no tenían ninguna enfermedad asociada. Pero 28 por ciento (11 mil 715) tenía una, 26 por ciento (10 mil 900) tenían dos y el 32 por ciento tenía tres o más de estos factores de riesgo (13 mil 424).

“Estas enfermedades tienen causas, hay un componente fuerte de determinantes, y en muchos casos no son determinantes individuales. No son hábitos que la gente decida”, explicó al respecto el también especialista en epidemiología alimentaria.

“Muchos de éstos se promueven por determinantes sociales, donde se incluye el ambiente alimentario, que promueve dietas cada vez de peor calidad y un problema importante de atención y de todas las actividades de prevención y promoción de la salud”.

Un ejemplo de los determinantes de la obesidad, mencionó, es la mala alimentación y la falta de acceso a espacios para desarrollar actividad física.

“Ninguno de los dos elementos son decisiones personales. Y es muy complicado o prácticamente imposible pensar que solamente con una estrategia de educación y de convencer a los individuos que coman sano, que coman frutas y verduras, que hagan actividad física se va a resolver”.

Ruy López Ridaura.

Alrededor de esto, añadió, hay un ambiente alimentario que facilita el acceso a alimentos poco saludables, ultraprocesados.

Un grupo intersecretarial para regular ambientes sanos

Para atender el problema, el doctor López Ridaura presentó una política pública enfocada en dos frentes. El primero es transformar el sistema agroalimentario para destinar más alimentos frescos a los consumidores y menos a las industrias de alimentos procesados. La otra es la transformación del modelo de atención a enfermedades crónicas a su prevención. Que no aumente la obesidad, por ejemplo, o a que no se desarrolle diabetes o hipertensión.

“Desde la transición se conformó este grupo. Inicialmente con la Secretaría de Agricultura, la Secretaría del Medio Ambiente, la de Economía y la de Salud, y fue creciendo. Para el 14 de febrero del 2019 pudimos conformar este grupo que se llama Gisamac, el Grupo Intersecretarial para la Alimentación, el Medio Ambiente, la Salud y la Competitividad”, informó el epidemiólogo. 

Este grupo ha impulsado políticas como la modificación de los entornos alimentarios escolares, que a pesar de varios lineamientos no se ha logrado. “Seguimos tenido en las escuelas una fábrica de niños con obesidad. Tenemos escuelas que no promueven la salud porque no hay bebederos, porque no hay agua potable, no hay espacios para hacer actividad física”, aseguró López Ridaura. 

Uno de los logros del Gisamac fue la modificación a la Ley General de Salud y a la Norma 51. Esa normatividad establece sellos de advertencia en los productos ultraprocesados que prevengan sobre su alto contenido en sodio, grasas, o azúcares. Que entrará en vigor en octubre.

“En varios países se han utilizado”, dijo López Ridaura. “Por eso, creemos que esto es un elemento clave, no solamente para la promoción y la decisión que toma el individuo, sino también para la regulación de ambientes sanos”.

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