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Chimalapas: “La minería sería catastrófica”
Por Alianza de Medios
17 de septiembre, 2020
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Este colectivo de jóvenes de los Chimalapas tienen una esperanza y un objetivo: que no entre la minería para seguir existiendo. La minera canadiense Minaurum Gold busca entrar a explorar uno de los territorios con mayor biodiversidad en México

Texto: Rosa R. y Daliri Oropeza

Fotos: Cortesía colectivo Matzá 

En lengua Zoque, matzá significa «primera estrella de la mañana”. Es el nombre que un grupo de jóvenes de San Miguel Chimalapa, Oaxaca, hombres y mujeres, escogió para nombrar a su colectivo. Nacieron hace 6 años. Su creación responde a la preocupación sobre los riesgos en su territorio por las concesiones mineras que otorgó la Secretaría de Economía. 

Hoy, encienden la alerta. Aseguran que el pueblo zoque de San Miguel Chimalapa ya definió en asamblea que no quieren el proyecto minero. El 13 de agosto, la Gaceta ecológica de la Semarnat publicó que la empresa canadiense Minaurum Gold solicitó ante la Semarnat (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales) permiso de exploración.

Con la emergencia sanitaria en la región más biodiversa del país, se suspendieron todas las fiestas tradicionales, sobre todo mayo y junio. Eso provocó un desgaste económico. Sin embargo, con la amenaza de la posible exploración minera, la asamblea se reactivó. Firmaron un acta donde reiteraban su decisión de no dar permiso a la empresa minera canadiense de explorar en su territorio, a lo que la delegación de Semarnat en Oaxaca les contestó que se podría hacer una consulta. 

La urgencia se incrementó en la región de los Chimalapas por una serie de bloqueos carreteros. En un principio, cinco agencias municipales solicitaban recursos del fondo municipal. Los bloqueos que los mantuvieron encerrados por 21 días se tornaron en exigencias con banderas políticas. Mientras, la tensión no ha bajado en los zoques.

A esto se suma el arranque de la rehabilitación del tren del proyecto Corredor Interoceánico, banderazo que dio el presidente Andrés Manuel López Obrador también durante la pandemia. En 2019, durante las consultas del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas sobre el Programa para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec, en el foro realizado en Santa María Chimalapas declaró ante los funcionarios: «no queremos estos proyectos”. Ven un vínculo en la intención de poner la infraestructura logística y la extracción de minerales.

Después de estos hechos, integrantes del colectivo Matzá decidieron participar en una entrevista. Deciden firmarla en colectivo.

Matzá alerta sobre las graves consecuencias ecológicas y sociales que estos proyectos mineros traerían, no solo para la Selva de los Chimalapas, sino para toda la región del Istmo.

En la Secretaría de Economía están registradas cuatro solicitudes de concesiones mineras en trámite. Estos cuatro polígonos suman 107 mil 384 hectáreas abarcando toda la extensión de 134 mil hectáreas de la comunidad agraria de San Miguel Chimalapa, e incluso abarca parte de Santa María Chimalapa. 

La esperanza ante la invasión del territorio

—¿Qué avivó que los habitantes de los Chimalapas volvieran a sus asambleas en este momento de la pandemia?

Los problemas de servicios, en específico de luz, ya que tormentas tropicales tumbaron la electricidad. También un bloqueo que hacen las agencias municipales, llevamos días sin poder transitar a La Venta o Juchitán. 

Todo esto coincidió con la convocatoria que hicimos como colectivo a las autoridades municipales. Una concentración para informar sobre la publicación de la solicitud del permiso de exploración minera de Minaurum Gold. Convocamos a la gente, quien ya estaba inconforme previamente y se trataron estos temas urgentes.

Esta solicitud de la minera sí es una alerta. Quiere decir que están por dar el siguiente paso, que es la perforación. Quieren hacer 20 hoyos en los montes. Esto representa un paso muy grande para la empresa. Invadir nuestro territorio, entrar en el terreno directamente.

Sentimos la urgencia de levantar documentos, de hacer la entrega formal a Semarnat para que tengan en cuenta nuestra posición: no queremos la exploración ni la explotación. No estamos pidiendo una consulta. Nosotros estamos ejerciendo el derecho al territorio, a la libre determinación. A decidir sobre nuestros territorios.

Sabemos que la concesión ya ha sido otorgada por la Secretaría de Economía. Aún si la Semarnat niega este permiso, la concesión se queda, pero nuestra apuesta en sacar la concesión de raíz.

—¿Cuánto tiempo tienen defendiendo la tierra de la minería, de esta posible invasión? ¿Cuál es la esperanza que tienen con esta defensa?

Desde el 2014 realizamos el primer foro en el que las autoridades agrarias, municipales de San Miguel Chimalapas, colectivos, organizaciones y autoridades agrarias zapotecas e ikoots firmaron un pronunciamiento de rechazo total al proyecto minero denominado “Santa Marta”.

En 2016, fue un momento de coyuntura minera. La asamblea del pueblo tomó la decisión de hacer un recorrido en el terreno concesionado y revisar la zona donde están asignados los polígonos.

Trabajadores de las mineras ya habían hecho exploraciones, detonaciones y sacado muestras. Pensamos que quizá lo hicieron en otros años, cuando nadie estaba enterado. Que lo hacían a escondidas con la autoridad comunal.

Entonces declaramos el territorio libre de minería, clausuramos el polígono, junto con compañeras de Ixhuatán, Zanatepec y de la propia comunidad de Chimalapas, sin meter ningún documento en ninguna instancia.

Sin embargo, han habido muchos problemas porque la comunidad cercana a los polígonos, La Cristalina, ha recibido dinero y una camioneta por parte de la minera. 

Hoy, en el pronunciamiento de las autoridades agrarias y municipales, se desconoce esa supuesta acta que firma La Cristalina para otorgar permiso de entrada a la minera. Se desconoce porque están violentando nuestra tenencia comunal.

Lo que implica este documento, que salió a la opinión pública en días pasados, es reafirmar la tenencia comunal de la tierra. La decisión no puede pasar solo por unos cuantos habitantes de los Chimalapas, sino que tiene que ser la asamblea con las autoridades agrarias y municipales las que decidan.

Lo que estamos evitando es que fracturen nuestra tenencia comunal de la tierra, como pasó en Juchitán o en otras experiencias del Istmo. Donde desde finales de los 70 no cuentan con comisariado de bienes comunales. Queremos evitar que se sobrepongan intereses personales en nuestra comunalidad agraria.

Nuestra esperanza: que no entre la minería para seguir existiendo en estas tierras íntegramente.

La esperanza que tenemos es que no entren a nuestro territorio. Mantener nuestros ríos, nadarlos, habitar el territorio, crecer, seguir existiendo en estas tierras íntegramente. Sin contaminación, sin las enfermedades que la minería pueda traer, esa es nuestra esperanza y objetivo, que no entre la minería para seguir existiendo. 

La relación del pueblo zoque con el territorio no es negociable 

—¿Qué relación tiene la población zoque con la cuenca que afectaría esta minera canadiense?

—Los ríos son la vitalidad, la vida, de los pueblos. Los ríos son el sentido de nuestra existencia histórica en distintas dimensiones. Desde la espiritual hasta de la propia existencia. Soñamos y hablamos con los ríos. Habitamos los ríos. No se puede vivir sin agua.

La presencia del agua es central en nuestra vida. Nuestros asentamientos como pueblos zoques, zapotecos, que también están a las orillas de los ríos. No es casualidad. Es una forma de vida que se ha instalado desde hace miles de años. 

Hay una relación que no es sólo ambiental, de cuidado de preservación. Es parte íntima de nuestra forma de vida, nuestra forma de gobierno, nuestra forma de habitar el mundo. Y no es negociable. 

No se puede concebir de otro modo. Los ríos han sido el elemento que nos ha vinculado no solo al interior de la comunidad. Es el río el que nos vincula aquí en San Miguel pero también con los pueblos de afuera, zapotecos e ikoots.

Leer nota completa: https://piedepagina.mx/chimalapas-la-mineria-seria-catastrofica

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