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Desde “Sero”: la lucha mexicana del VIH contra la industria farmacéutica
Por Alianza de Medios
25 de septiembre, 2020
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Historia de Ricardo Balderas y Claudia Ocaranza | Editada por Eduard Martín-Borregón | Reportaje también publicado en Rindecuentas.

Cinco meses sin estudios de carga viral y con carencia de medicamentos, en mitad de la emergencia sanitaria por covid-19, es la situación en la que, al menos, se encuentran nueve personas que viven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). “Si algo en México es transexenal, son los problemas con el aparato de salud pública”, explica una de las personas afectadas que pidió anonimato.

Las pruebas serológicas en pacientes que viven con VIH deben tener cierta frecuencia dependiendo la carga viral y son fundamentales para determinar la etapa en la que se encuentra el virus en el organismo. La ineficiencia del Estado para atender el derecho a la salud de las personas afectas por la vieja pandemia del VIH durante la nueva pandemia de la covid ha disparado el mercado ilegal de Antirretrovirales (ARV). En el primer mes de confinamiento cinco personas seropositivas perdieron la vida y el gobierno no está detallando en sus reportes de covid cuántas personas que viven con esta condición están luchando por su vida en las salas de algún hospital a causa del nuevo virus1.

El problema es sistémico: Uno de los principales problemas para el análisis del sistema de contrataciones públicas de medicamentos en México es la descentralización indiscriminada del sistema farmacéutico que abastece a la nación, esto ha generado complicidad entre las instituciones del Estado y la industria farmacéutica, según denuncian activistas como Luis Armando Quiroz y Alaín Pinzón.

Al no existir transparencia en los procesos de adquisición de medicamentos, las dependencias muchas veces simplemente fallan en proporcionar lo que ellos mismo llaman “Tratamientos de vida”. El nombre deriva de la necesidad del paciente de tener una correcta adhesión, ya que sin ellos su vida corre peligro, y en ocasiones son las mismas instituciones las que abastecen el mercado ilegal. Las víctimas son siempre las mismas. Toda persona que por azares del destino requiera de una cita con el área de especialidades.

Entre la vida y el medicamento, el mercado negro de los ARV
Ante el desabasto, incrementado por la covid-19, algunas personas acuden al mercado ilegal para intentar cumplir con su tratamiento. Adquirir los medicamentos ARV con este método suele superar por mucho las percepciones del salario mínimo, por lo que su compra solo la pueden realizar personas con alto poder adquisitivo.

Otro problema con el mercado ilegal es que literalmente se trata de robo a los almacenes de medicamentos del Estado. “Que no se olvide que el consumo de esos medicamentos es en detrimento de la salud de otras personas. Anteayer había una cuenta vendiendo un medicamento que recién llegó al país para tratar la hepatitis, y sin duda, el origen son los almacenes del sector salud”, explicó Pinzón.

“Sí tenemos wey, ya dile”, asegura un sujeto con gafas oscuras mientras increpa a otro que usa un cubrebocas que oculta su rostro a decir el precio de los fármacos: “Son mil pesos por el empaque de Truvada y otros dos mil pesos por la fórmula compuesta de Efavirenz”, aseguró el segundo sujeto. De haber aceptado, lo tendrían para el día siguiente.

Esa escena, donde grupos de jóvenes que no pasan de los 30 años venden medicamentos de manera ilegal, ocurrió a las 4 de la tarde del penúltimo sábado de agosto en Jalisco. Específicamente en una colonia nombrada por los mismos tapatíos como “El barrio de las medicinas”, o bien, “El Santuario”, frente al edificio del Palacio Federal en Guadalajara, en la entidad gobernada por Enrique Alfaro Ramírez, del partido Movimiento Ciudadano. No hay policías y todas las personas que pasan por ese lugar saben perfectamente lo que ahí ocurre.

Los medicamentos que ahí ofertan claramente poseen la leyenda que cita: “Clave para uso exclusivo del sector salud”, es decir que su venta está prohibida debido a que se trata de medicamento comprado por el Estado. De ahí que algunos activistas como Pinzón, director del grupo de apoyo comunitario VIHveLibre, argumenten que en ocasiones son las propias instituciones las que trafican con medicamentos: “Truvada, de manera legal (y fuera de las instituciones de salud) se puede conseguir solamente en el genérico con un costo de tres mil pesos (…) Cualquier cosa se puede conseguir, nuestra teoría, que no hemos podido comprobar, es que hay personas de la Secretaría de Salud u otras dependencias metidas en el tráfico y generando un desabasto en los almacenes”.

Leer nota completa: https://perimetral.press/desde-sero-la-lucha-mexicana-del-vih-contra-la-industria-farmaceutica/

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