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Migración y mujeres indígenas
Por Comunicados
07 de septiembre, 2020
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CMT cuenta con la Cadena de Inclusión Productiva y Financiera como una alternativa a esta problemática

OAXACA DE JUÁREZ, OAXACA, SEPTIEMBRE DE 2020.- En México no existen cifras exactas de cuántas mujeres indígenas han emigrado en búsqueda de mejores condiciones de vida, no obstante, se prevé que ésta aumente, lo que además, origina un cambio de paradigma para las mujeres, sus hijas e hijos, así como de su familia en general.

Esta migración ha alertado a instancias internacionales, pues de acuerdo con el último informe de CDI-INMUJER del año 2006, las mujeres y los hombres que migraron a otra entidad, casi alcanzaban los mismos porcentajes, es decir, 25.8% para el caso de las primeras y 27.7% de los segundos, la migración hacia otro país movilizó a 2.3% de mujeres y 4.3% de hombres.

Se debe poner especial énfasis en las mujeres indígenas, ya que este informe señala que el 3.78% emigraron a otro estado y el 0.11%, emigraron a otro país, por tanto, la movilidad de mujeres indígenas se limita generalmente a una migración interna y orientada a mercados de trabajo precarios, en donde ocupan los peores puestos de trabajo.

Las mujeres indígenas que presentaron mayores frecuencias de migración son mixtecas, seguidas de las mayas, zapotecas, otomíes y náhuatl; de este modo, los estados con mayor índice de migración indígena femenina, son: Oaxaca, Yucatán, Guerrero, Hidalgo, Puebla, Veracruz y San Luís Potosí.

Las indígenas migrantes son mujeres cuyas edades fluctúan principalmente entre los 15 y 35 años; 37.5% de ellas se incorporaron en la población económicamente activa, mientras 50% se dedicaron a los quehaceres domésticos, solamente 2.6% eran estudiantes y el resto inactivas.

Entre las mujeres que se incorporaron al trabajo, 26% lo hizo como trabajadoras domésticas, seguidas de las que se dedicaron a ser comerciantes con el 22.6%, mientras que en actividades agropecuarias está el 18%; por otro lado, las mujeres obreras abarcan el 10.8% y, finalmente, en servicios personales está el 8.7%.

Aunado a esto, se puede mencionar las miles de mujeres migrantes de América Central que cruzan por nuestro país para huir de violaciones a sus derechos humanos, pobreza y reclutamiento forzado de pandillas y que están en la búsqueda de asilo o, tan sólo, son migrantes en tránsito intentando llegar a Estados Unidos en búsqueda de mejores oportunidades para su vida.

Durante su trayecto se encuentran a una constante violación a sus derechos humanos, violencia física y violencia sexual, ésta última se ha convertido en una forma de sometimiento contra las migrantes. Los abusos sexuales y violaciones que sufren se llega a convertir en “el costo que deben pagar” a chóferes de camiones o vehículos que les avanzan en el camino.

Incluso, se ha convertido en una condición de pago impuesta por los cuerpos de seguridad y/o fronteras  para obtener alojamiento o comida; por consecuencia, esto deriva en situaciones de explotación sexual, tráfico de órganos o desaparición forzada.

Todo se intensifica al tratarse de mujeres indígenas debido a diversos factores, tales como que, sólo hablan alguna lengua indígena, lo que dificulta la comunicación con las otras personas; temas discriminatorios también entran en juego, pues ellas mismas sienten que es parte del proceso que deben pasar, por lo tanto, las vuelve más vulnerables.

Además, están expuestas a sufrir lesiones físicas y emocionales, muchas veces permanentes. De los incidentes más trágicos, destacan los que les suceden a personas que caen o son arrojadas desde los trenes en los que viajan de forma clandestina, esto sin contar que muchas de las mujeres viajan acompañadas por niñas y niños pequeños, situación que aumenta el peligro.

CMT en pro de las mujeres

Congregación Mariana Trinitaria (CMT), a través de sus 11 cadenas del Ecosistema Bienestar, cuenta con una serie de programas y soluciones integrales que ayudan y permiten empoderar a las mujeres mediante actividades económicas y productivas, al tiempo de fortalecer la economía familiar.

Gracias a la Cadena de Inclusión Productiva y Financiera, se proporciona un conjunto de soluciones integrales que brindan acceso o promoción a la inclusión financiera para mejorar las condiciones de vida de la población beneficiaria.

Para CMT es importante revindicar el trabajo de la mujer, de seguir luchando por la igualdad de sus derechos, al tiempo de reconocer su cultura indígena y descubriendo el papel que han jugado las mujeres dentro de la historia.

  • Construcción de espacios para el desarrollo de actividades productivas
  • Construcción de invernaderos
  • Equipo de panadería
  • Equipo para cocinas comunitarias
  • Equipo para molinerías
  • Equipo para estéticas
  • Maquinaria para tortillerías
  • Suministros para bloqueras
  • Insumos para huertos de traspatio
  • Capacitación para dirección y liderazgo de micro y pequeños negocios
  • Asesorías de educación financiera
  • Programa de grupos ahorradores

Financiamiento con bajas tasas de interés o sin intereses (dependiendo el impacto del beneficio a conseguir en acciones productivas)

Datos

El número de migrantes originarios de Centroamérica, residentes en Estados Unidos de América, se estima en 3.2 millones, de los cuales el 50 por ciento son mujeres.

La violencia contra las mujeres es un problema generalizado y de derechos humanos que afecta la vida de la sociedad, obstaculiza el desarrollo, la democracia y la gobernanza; impide el ejercicio pleno de derechos a las mujeres como ciudadanas y ocasiona daños a familias, comunidades e instituciones.

Actualmente se calcula que sólo en Latinoamérica existen alrededor de 522 pueblos indígenas y que en total la población sumaría 42 millones de personas. De ese gran número, el 59% son mujeres, es decir, más de la mitad; sin embargo, son el sector más oprimido tanto de la sociedad tribal como de la sociedad en general.

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