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Nueva normalidad: el reto para el turismo en Cholula
Por Alianza de Medios
12 de octubre, 2020
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La clase trabajadora de Cholula narra cómo ha sido el proceso de reabrir uno de los 12 Pueblos Mágicos que más destacaron a nivel nacional en generación de empleos en 2014

“Fue muy diferente este año”, comenta Jaime Castaño, mientras alista las prendas con las que sobrevolará la explanada solitaria del Parque Soria durante el rito de los voladores. “No venía la gente”, asegura, lamentando la ausencia del turismo que dejó el confinamiento por la pandemia, meses atrás, y con este las propinas con las que vivía.

La denominación y los supuestos beneficios de ser Pueblo Mágico no han podido evitar que la crisis sanitaria originada por el SARS-CoV-2 afectara la estabilidad económica de la clase trabajadora de los dos municipios (San Andrés y San Pedro) que integran el polígono de Cholula.

La importancia de los lugares que han recibido este nombramiento radica, según la Secretaría de Turismo, en que “contribuyen a revalorar a un conjunto de poblaciones del país que siempre han estado en el imaginario colectivo de la nación”, obteniendo de ello, un posicionamiento mediático y beneficio económico por parte de la federación.

“Tuvimos que cerrar, no vinimos cuatro meses, y ahorita el tiempo que estamos solamente es para [ganar dinero para] nuestros gastos”, asegura en la actualidad Liliana Huitzil desde su negocio de ropa artesanal, ubicado a las faldas de la pirámide que sostiene al Santuario de la Virgen de los Remedios.

Ser Cholula, Pueblo Mágico reflejaba, en teoría, oportunidades. Fue en 2016 cuando la Secretaría de Turismo, en colaboración con el Inegi, publicó en la “Estadística Turística Derivada de los Censos Económicos 2014: Pueblos Mágicos” que Cholula de Rivadavia ocupaba, a nivel nacional, el quinto lugar en la lista de los Pueblos Mágicos que más generaron puestos de empleo.

Las 12 localidades consideradas en esta lista generaron el 51.6 por ciento de la totalidad de empleos, mientras que el resto de Pueblos Mágicos con esta denominación, el 49.4 por ciento.

La popularidad turística de San Andrés y San Pedro Cholula, en consecuencia, convertía al lugar en el único Pueblo Mágico ubicado en el estado de Puebla en destacar en esta lista, convirtiéndolo en un “oasis” de la generación de empleos en el sector turístico; es decir, un nicho de trabajo para la población habitante.

Hasta 2019, de acuerdo con la Secretaría de Turismo estatal, arribaron a los Pueblos Mágicos de la entidad: 3 millones 351 mil 941 visitantes; Cholula, de esa cantidad, registró 984 mil 640, es decir, el 29.3 por ciento del total.

En contraste con la antigua realidad, Nancy Grijalba, comerciante de artesanía y sombreros en La Concordia, ubicada en la avenida Morelos, siente que hoy en día “la apertura ha sido muy lenta”. Considera que “todo mundo esperaba que lo de la pandemia no fuera a prolongarse tanto”; ahora, su venta ha caído en un 90 por ciento con respecto a años anteriores.

Con la llegada de la nueva administración federal en 2018, arribaron las intenciones de redistribuir el recurso público a otros sectores o proyectos. En 2019, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador retiró el apoyo económico al Programa de Desarrollo Regional Turístico Sustentable y Pueblos Mágicos (ProderMágico). Tan solo en 2018, de acuerdo con la Secretaría de Turismo, para este programa se autorizaron 521 millones 414 mil 159 pesos.

El desajuste presupuestal de 2019 propició que la denominación de estos pueblos (acuñada en 2001 por Eduardo Barroso, subsecretario de Operación Turística de la Secretaría de Turismo, durante el mandato de Vicente Fox) perdiera atención y valor económico para el gobierno federal. La decisión, además, se tomó desconociendo la crisis económica y sanitaria que llegaría en 2020.

Ahora, en el marco del Día Nacional de los Pueblos Mágicos (celebrado y decretado en el Diario Oficial de la Federación el 5 de octubre de 2020) y del octavo aniversario del nombramiento de Cholula con esta denominación turística, el futuro es incierto para las y los trabajadores que vivían, en teoría, en la bonanza de la derrama económica generada por el turismo.

Antonio Porrás, encargado del restaurante La Lunita considera que, de los seis años que lleva laborando en el restaurante, este ha sido el más difícil en términos económicos. “La contingencia no para y, económicamente, tanto a los trabajadores como al negocio nos pegó bastante”, comenta. Después de siete meses de crisis sanitaria el restaurante no se ha recuperado. El 8 de abril cerraron y regresaron en verano.

Hoy en día, las ganancias de La Lunita no superan el 20 por ciento con respecto al año pasado. “No es algo que vaya incrementando, es algo muy incierto todavía”, sentencia.

Leer nota completa: https://ladobe.com.mx/2020/10/nueva-normalidad-el-reto-para-el-turismo-en-cholula/

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