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Días de Lucha en Ciudad Dorada y el fuego de su palabra
Por Pagina3.mx
24 de diciembre, 2020
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Rodrigo Islas Brito

Nadie nos dijo que nuestra historia daba para un libro llamado Días de Lucha en Ciudad Dorada, del que como publicación independiente se han vendido en siete meses hasta el 24 de diciembre del 2020, 654 ejemplares. Oh bueno, tal vez hubo alguien que si lo hizo de una manera que no pudimos cuestionarle gran cosa: la Pandemia.

Desde que el subsecretario de salud Hugo López Gatell nos recetó por ahí de marzo o abril del 2020  un quédense en casa, quédense en casa, quédense en casa; todas y todos, incluso aquellos que habían dicho siempre que el covid 19 descubierto en Wuhan, China desde los últimos días del 2019, no era nada de lo que realmente valiera la pena preocuparse, empezaron a darse cuenta que estaban viviendo ya un tiempo que para nada conocían.  Y los empezaron a comprobar cuando los empleos comenzaron a perderse (como mis dos chambas de reportero) y las expectativas de librarla a estrecharse más y más  sumando a las eternas cuarentenas económicas las nuevas cuarentenas presenciales. En lo personal tuve entonces el tino de abandonar el hogar, dulce y chocarrero hogar, y trasladarme a pasar el cuasi obligatorio encierro con un camarada a un edificio sindical en paro desde el que empezamos a trasmitir un streaming al que titulamos la Pandémica Emisión.

En el hablábamos de esta nueva realidad, de las miserias y profundas desigualdades que el terror y la zozobra del coronavirus nos arrojaba en la cara y en el alma, de la comprobación de estar viviendo en un planeta donde el poder de unos pocos se iba a seguir conservando para esos pocos a costas de las vísceras y las vidas de los de muy abajo, con un sótano de ultratumba al que ya le pusieron en la entrada nuestro nombre. Omar Pérez Téllez y yo empezamos entonces a tratar de captar donaciones para seguir comiendo. Nadie nos donó nada. Afortunadamente una amiga, Alejandra Sic, nos hizo ver que si Omar tenía una historia de hacer libros con sus propias manos, y yo con las mías, la posibilidad  de escribirlos, el chance de conjuntar algo con eso contra el tiempo que nos estaba superando, se nos mostraba iluminada. Sin mucho tiempo para abundar demasiado en mis propias inseguridades redacté en veinte días un escrito de 90 cuartillas que en su conversión a palabra impresa terminó en 188 paginas cuyos primeros ejemplares de pegamento, prensa y guillotina, con edición de la propia Alejandra Sic,  portada punk gritando navajas ilustrada por Rene Almanza y texto introductorio de contraportada de Víctor Armando Cruz Chávez, empezaron a distribuirse el 14 de junio del 2020.

Para sorpresa de los involucrados, y tal vez porque nadie en realidad se había planteado hasta entonces enfrentar la pandemia con otra cosa que no fuera aguardar, lamentarse y encerrarse a esperar sentado con muchas ganas el día en que con pajaritos trinando todos pudiéramos volver a abrazarnos, el metarrelato- crónica- novela romántica de un momento al que al asombro tenía que ganarle la acción, empezó realmente a leerse, para lo cual viajé, caminé y hasta me perdí por todo lo ancho y largo de la Ciudad de Oaxaca, periferias y municipios cercanos, acumulando más kilómetros de viaje en camiones, colectivos, taxis y mototaxis que los que se logran juntar en una década entera. Incluso, gracias a una serie de colaboraciones solidarias, Días de Lucha también pudo llegar a otros destinos como la Ciudad de México, Monterrey, Puebla, Guanajuato, San Luis Potosí, Yucatán, Querétaro, Campeche, Chiapas e inclusive una ciudad de Alemania de nombre indescifrable.

Este “libro experimental tragicómico”, como su editora Alejandra Sic lo ha calificado desde que informó que realmente lo consideraba literatura, empezó a conectar con la gente, o al menos con una parte de mis contactos de Facebook que no solo empezaron a pagar por él, sino permitieron que se les tomara una foto sonriendo con sus Días de Lucha en las manos, con una aceptación que contra todo pronóstico permitió que esta publicación independiente fuera presentada en la 40 Feria Internacional del Libro de Oaxaca, transmitida de forma virtual, y que además ha abierto la puerta a otra novela de próxima edición independiente llamada Los Gangsters del Futuro.

Más allá de la aventura de no vivir arrodillados en momentos en que los dueños del país no quieren que nada los despeine, ni siquiera un virus planetario que hasta ahora en México ha arrebatado la vida de más de 119 mil personas, Días de Lucha en Ciudad Dorada es un documento de su tiempo, un llamado a la rebelión en tiempos en el que solo suplicamos por vacunas, una apuesta por la verdadera autogestión en instantes en los que un sistema económico y social brutal y hegemónico nos pide nuestra más sentida comprensión para seguirnos asfixiando, un llamado al hazlo tú mismo porque tu mundo se acaba y nadie va a venir en tu auxilio, una propuesta para que un escritor pueda vivir realmente de lo que escribe y no de lo que tiene que decir. Días de Lucha en Ciudad Dorada es insurrección. Es la certeza de que una vez que una virulenta pandemia planetaria te ha venido a demostrar que tu libertad en realidad no existe, ni existirá, solo te queda el volverte tan absolutamente libre, que tú misma existencia sea por sí misma la gran y verdadera rebelión.

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