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Bacaanda, “El Sueño” que ni el COVID19 ha derrotado
Por Luis Flores R.
27 de febrero, 2021
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Bacaanda “El sueño”

*Taller de Artes “Bacaanda”, el pequeño espacio de artistas juchitecos que le apuesta a que la juventud empuñe un pincel en vez de una pistola, a que sus únicas armas sean los lienzos y colores, y que en su mente las ideas se ocupen en crear, recrear y expresarse de manera sana. 

Un artista en el taller es un delincuente menos en las calles”

Juchitán de las Flores Oax. (pagina3.mx).- “Bacaanda” es un taller de arte ubicado en el municipio de Juchitán de Zaragoza, en la región del Istmo de Tehuantepec. 

Creado por el artista zapoteca David López López, mejor conocido entre sus amistades y colegas como el “Davs”.

Junto con las y los demás integrantes, les han brindado un espacio a gran número de jóvenes entusiastas de las diversas disciplinas del arte.

Amantes de la pintura, el tallado, escultura, grabado, así como tatuadores, restauradores y de otras disciplinas de las artes convergen dentro de este espacio.

Así, el Taller de Artes Bacaanda se ha convertido en un referente obligado para las y los artistas juchitecos. 

David López López “Davs” cursa actualmente la Licenciatura en Expresión y Producción Artística en Teatro, Artes Visuales, Música y Danza.  

Artista en formación, ha dedicado la mayor parte de su vida a la pintura aunque no ha sido su única rama, ya que también incursionó en el grabado y cerámica, entre otras.

Pero reconoce que es en la pintura donde encuentra su pasión.

Forma parte del grupo de artistas que integran la Coordinación de Arte Urbano del municipio de Juchitán.

Es participante activo de este gran proyecto impulsado por el ayuntamiento llamado “100 murales”, donde con un centenar de murales buscan preservar e inmortalizar la belleza de la cultura zapoteca.

¿Cómo inició?

Fue desde hace más de 8 años que “el sueño” comenzó a realizarse y consolidarse como espacio tangible. 

“Nosotros ya pintábamos desde mucho antes de contar con Bacaanda, te hablo desde hace más de 15 años, la mayor parte de las veces de forma ilegal, ya que uno de nuestros comienzos en la pintura fue a través del grafitti, y en esos tiempos no era nada bien visto”.

“Los problemas con las autoridades eran cosa de todos los días, pero nosotros nunca desistimos, al menos yo tenía muy claro que ésta era mi vocación. Fue entonces que después de algunos años comencé a materializar mi Bacaanda” (sueño en zapoteco).

Relata que gracias al apoyo y la ayuda de amigos y familiares pudieron rentar un pequeño espacio. Con gran esfuerzo, lograron conseguir lo necesario para transformarlo en un taller digno de llamar de artes.

Pinturas, pinceles, bastidores, mesas, caballetes y restiradores fueron poco a poco amasando el alma del taller. Pero faltaba lo más importante: quienes participarían.

El principio y la pandemia, los tiempos más difíciles de Bacaanda

Como en toda empresa, el comienzo siempre representa uno de los retos más fuertes. 

“Fue muy difícil al principio”, comenta López Davs. “Muchas veces quisimos desistir, muchos de con quienes empezamos lo hicieron.”

“A ratos nos sentíamos realmente desanimados, en ocasiones surgieron diferencias de opiniones y queríamos dejar todo, rendirnos. 

“Pero había algo que no me lo permitía, algo me impulsaba a no tirar todo por la borda. En ese momento no entendía lo qué era. Ahora sé que fue el amor que siento por lo que hago lo que siempre me hizo seguir”

Hoy, con una sonrisa sincera en el rostro, presume del ya gran número de talleres a la iniciación a la pintura que han realizado, sonríe aún más y comenta “la mayoría de ellos sin costo”. 

Menciona también el sinfín de obras que se han creado en su taller, no solamente las suyas. 

“Aquí vienen los chavos, estudiantes o quien quiera, saben que pueden trabajar a gusto. Los dejamos ser, que puedan expresarse”

“Algunos hasta se han ido a trabajar con maestros de renombre, y aquí empezaron”, dice con orgullo.

La pandemia

Otro gran golpe al taller ha sido sin duda esta pandemia que desató el virus que provoca la COVID-19, pues se han visto obligados a suspender todo tipo de actividades dirigidas al público. 

Y al ser un espacio prácticamente autegestivo, los recursos con los cuales mantenían a flote el taller se han visto totalmente mermados, al punto de sentir que el taller Bacaanda se encuentra agonizando por falta de capital financiero.

Apenas pudiendo solventar los gastos básicos, y al borde del cierre del Taller de artes Bacaanda, David López Davs, lanza un enérgico llamado a las autoridades municipales para que atiendan la problemática que enfrentan.

Además del suyo, otros espacios dedicados al arte en Juchitán están enfrentando esta dolorosa realidad y eso es un problema social y comunitario,  ya que considera “un artista más en un taller, es un delincuente menos en las calles ”.

8 años es el comienzo

En este momento, a más de 8 años después de ese comienzo, David comenta sentirse feliz por lo que ha logrado, más no satisfecho.

Aún tiene muchas ideas y proyectos para el crecimiento del Taller de Artes “Bacaanda”, su sueño en formación. 

“Es el comienzo, pensamos en crecer mucho más, solo esperamos que la pandemia nos lo permita y el municipio no nos olvide, pero si nos olvida, tenemos uñas con qué rascarnos.”

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