brightness_2
Clima en Oaxaca
22‎°C
Hospital Incurable | Trato digno a pacientes y sus familias, un derecho
Por Adrián Lobo
24 de abril, 2021
Comparte
Adrián LOBO

De un tiempo para acá el trato digno y humanizado ha ido cobrando mayor importancia en la atención a la salud en todo el mundo.

Acciones tales como:

  • Llamar o referirse a un paciente por su nombre en vez de por el número de la cama que ocupa.
  • El derecho a la información.
  • Obtener el consentimiento del paciente antes de realizar procedimientos  riesgosos, etc.

Son solo algunas de las prácticas que cada vez más son una norma por todas partes.

Pero en la relación médico(a)-paciente no están involucrados solamente dos. 

Como en casi cualquier otra relación, hay involucradas terceras, quizás a veces hasta cuartas personas que, nos guste o no, algo tienen qué decir. 

Estoy casi seguro que la enfermedad de una persona afecta también en cierta medida a sus familiares más cercanos. 

A ellos también les duele, tienen una opinión -acertada o no-, tienen expectativas -fundadas o no- y la evolución, sea positiva o negativa, de su familiar también tiene repercusiones en las y los familiares. 

Para mí todo esto  solo significa una cosa: Ellos o ellas también requieren atención.

Yo propondría algunos cambios en la forma en que funciona el hospital, para esta finalidad. 

Como finalmente he empezado a entender algo de esa palabrería de “forma y fondo”, empezaría por un cambio de nombre al área de “Trabajo social”. 

Yo le pondría “Servicios sociales”. 

Y luego replantearía sus funciones de manera tal que dieran un mayor acompañamiento y asistencia a las y los familiares. 

No conozco a fondo el funcionamiento de Trabajo Social en el hospital, pero sí es obvio que están en contacto con las familias.

Se encargan de otorgar los pases de visita, algo tienen qué ver en las altas y todo eso.

Pero para mi gusto, todo eso son prácticamente funciones administrativas y a veces se necesita adicionalmente otro tipo de trabajo relacionado con las y los familiares.

Porque a las familias también debemos dispensar un trato digno y humanizado.Y no solamente cuando sus pacientes están en el hospital, sino también cuando ocurre un fallecimiento.

Episodios lamentables ocurren en situaciones muy especiales que considero no deberían suceder así.

Son ocasiones en que fallamos miserablemente en dar un trato digno tanto a pacientes como a sus familiares. 

Incluso creo que nos fallamos a nosotros mismos como profesionales de la salud. 

Debería darnos vergüenza

En una ocasión, al servicio de Urgencias Adultos ingresó una paciente en estado bastante delicado. Tanto, que lamentablemente falleció pocos minutos después de haber sido admitida. 

Lamentable fue también lo que ocurrió después: El personal médico comunicó a sus familiares las malas noticias y a continuación prácticamente les corrieron del lugar.

Argumentando que era lo mejor, un médico les sugirió que se llevaran a su paciente fallecida a su casa. 

Les dijo que incluso por una simple cuestión de costos era lo más recomendable. Yo no lo podía creer. 

Me pareció totalmente inadecuado porque tengo la idea que la verdadera razón para sugerir ese proceder fue simple comodidad y pereza.

Creo que para el personal del hospital involucrado lo más fácil y conveniente era simplemente dejarle el problema a alguien más.

De lo contrario, significa tal vez un poco más de trabajo, lo que algunas personas trabajadoras al parecer no están dispuestas a asumir.

La verdad es que a veces no es tan fácil ser admitido en el hospital.

Si según el criterio del médico de guardia en Valoración Crítica estás demasiado mal, probablemente no te admitirán, y si estás demasiado bien, tampoco. 

Eso es comprensible en cierta medida porque no deja de ser una gran responsabilidad recibir a un paciente en estado grave y es complicarse innecesariamente admitir a alguien que en realidad saldría adelante con algunos cuidados mínimos. 

Eso frecuentemente ocasiona molestias entre elementos de grupos de rescate que llevan pacientes, porque les puede significar perder mucho tiempo, y responsabilidad.

Ellos simplemente están ahí, esperando, mientras el o la paciente es evaluada. Seguramente es frustrante que después de una hora y media, o más, resulte que deben llevárselo a otro sitio. 

Tampoco es del agrado de compañeros de traslados de otras unidades de salud, pero la verdad es que muchas veces parece que allá simplemente no quieren atender a nadie de nada. 

Incluso las autoridades del hospital se vieron obligadas a publicar un oficio exhortando a aquellos a “ser más resolutivos”.

En otra ocasión, otra paciente también en malas condiciones se recibió en el cubículo de Trauma y choque. 

¿Notaron que dije “cubículo”? Es otro punto en el que debemos mejorar. 

“Trauma y choque” es un espacio diminuto, apenas un cuartito donde con dificultad puede acomodarse una camilla.

No creo que alguien pueda decir honestamente que en ese lugar se puede dar una buena atención a un paciente en estado crítico. 

En fin, el punto es que la paciente murió. 

Y otra vez el personal médico pidió a sus familiares que se llevaran a su familiar fallecida a su casa. 

La habían traído en un auto compacto, ayudé a esas personas a subir a la difunta en el asiento trasero y fue terrible. 

Sus familiares estaban llorando y lamentándose, tardamos un poco en hacerlo porque para ellos, lógicamente, concentrarse en lo que había que hacer resultaba sumamente difícil. 

La verdad es que no quise apresurarles y, por el contrario, intenté ser comprensivo.

Ya bastante mal la estaban pasando con la muerte de su matriarca y salir corridos del hospital de tan mala manera.

La señora no cabía acostada y como obviamente no se podía sostener por sí misma la tuvimos que colocar semisentada. 

Fue necesario que alguien se colocara detrás para sostenerla y evitar que rodara al piso del auto con el ajetreo del viaje. 

Habría querido hacer algo más por esas personas, pero solo pude torpemente decirles “Lo siento mucho”. 

En ningún momento vi a nadie de Trabajo Social apoyando a las personas en duelo.

Qué diferente habría sido en ambos casos comentados, si aquel ideal llamado “Servicios Sociales” hubiese intervenido.

Dictaminando primero que esa no es manera de tratar a una de nuestras pacientes ni a sus familiares.

  • Y haciendo después los arreglos para proceder como es normal:
  • Trasladar a la persona difunta al mortuorio.
  • Y dar todas las facilidades relativas a los trámites y papeleo para que sus familiares pudieran actuar según les pareciera lo más adecuado.

Algo así sería incluso hasta conveniente para las y los médicos adscritos y las jefas de servicio.

Porque el procedimiento normal sería entonces informar inmediatamente, al ocurrir un deceso, a las y los compañeros de Servicios Sociales para que se encargaran de todo lo conducente ya que parece resultarles tan molesto. 

El personal médico debería tener prohibido hacer eso, echar a las o los pacientes así. 

Una vez que una persona paciente muere, al personal médico solo le queda extender el certificado de defunción y firmarlo.

Debería corresponder a otra área determinar la mejor forma de actuar en cada caso, con respecto a la atención más adecuada, teniendo como guía solamente el respeto a la dignidad de la persona fallecida y su familia.

Creo que debería ser así cuando la o el paciente ya ha sido admitido.

Un caso distinto, aunque no menos incómodo, es cuando al arribar al hospital el fallecimiento ya ha ocurrido. 

De ser así ya no tiene sentido recibir a la persona enferma en un área de hospitalización.

Lo cual no significa que lo más adecuado sea simplemente decirles a quienes se encargaron del traslado que regresen por donde vinieron. 

En una situación así deberíamos ser capaces de ofrecer a las familias el depositar el cadáver en el mortuorio en tanto se hacen los arreglos pertinentes para que posteriormente lo recojan de la manera que consideren más apropiada.

Adrián Lobo. 

[email protected] | hospital-incurable.blogspot.com | facebook.com/adrian.lobo.378199

Comparte