brightness_5
Clima en Oaxaca
22‎°C
Caster Semenya, la mujer que no puede defender su corona
Por Agencias
24 de julio, 2021
Comparte
  • La definición de feminidad impuesta por la federación internacional de atletismo y apoyada por el COI excluye a la sudafricana de los 800m en los que fue campeona olímpica en Londres y Río

Porque ama el atletismo, porque la emocionan los Juegos que le dan un portazo en las narices, Caster Semenya sigue corriendo.

Porque se ama a sí misma, a su cuerpo, a su amor por su esposa, Violet Raseboya, embarazada de su segundo hijo ahora (la primera, Oratile, tiene ya dos años), la atleta sudafricana de 30 años se niega a medicarse, a envenenar su organismo con estrógenos para reducir su testosterona a unos niveles admitidos por los reglamentos del atletismo mundial que le permitan participar en su prueba, en los 800 metros que la han hecho dos veces campeona olímpica, en Londres 2012 y en Río 2016.

La norma entró en vigor después de que Semenya ganara, en Londres 2017, su tercer título mundial. Recurrió contra una norma que definía una normalidad femenina que la excluía, a ella, y a varias atletas más, todas africanas, todas de gran nivel, ante tribunales civiles y deportivos, sin éxito. En esa feminidad olímpica, exhibida como un triunfo de la igualdad en el desfile inaugural de los Juegos con la aceptación de parejas de diferente género como abanderados conjuntos, no entran porque su testosterona no es la que se espera de la definición biológica de mujer.

Y, sin embargo, varias declaraciones de las Naciones Unidas reflejan el absurdo de fijar el género de una persona en una medida tan precisa y arbitraria como la de producción de cinco nanomoles de testosterona endógena por litro de sangre, y destacan, y lo ven como un indicio de racismo, cómo la norma parece afectar solamente a mujeres africanas. Ningún estudio científico publicado demuestra que un mayor nivel de testosterona suponga una ventaja competitiva que no puedan ofrecer otras características biológicas.

Semenya recurrió también, en febrero pasado, ante el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. A la espera de su sentencia, Semenya intentó clasificarse para los 5.000m. Después de mucho entrenamiento y varios intentos, se quedó a más de 20 segundos de la mínima, 15m 10s, una marca que sí superó la burundesa Francis Niyonsaba, proscrita como Semenya de todas las distancias incluidas entre los 400m y la milla. “Podría haber intentado correr los 200m, que en teoría me irían mejor, soy más velocista que fondista”, explicaba hace unos meses, “pero tengo ya 30 años, ya he perdido velocidad y tengo miedo a las lesiones. De todas formas, no es el fin del mundo”.

Leer más:

https://elpais.com/deportes/juegos-olimpicos/2021-07-24/caster-semenya-la-mujer-que-no-puede-defender-su-corona.html

Comparte