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Nuka rëtë kin ën kanima (No van a dejar de matarnos)
Por Alianza de Medios
17 de septiembre, 2021
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Valientes voces del pueblo kakataibo cuentan cómo el narcotráfico ha puesto sus vidas en peligro. La violencia, amenazas y asesinatos por los cultivos ilegales en la Amazonía están en aumento y fuera de control.

Colaboración especial para Raíchali de Hernán P. Floríndez y Nicolás Cisneros

Con la colaboración experta de Álvaro Másquez Salvador y Sebastián Delgado del IDL

Quizás la maldición del indígena kakataibo Herlín Odicio sea conocer el territorio de
su pueblo como las líneas de su mano. Ha recorrido sus trochas y barrancos desde la
infancia. Para llegar a la escuela atravesaba el monte a diario, bajo la lluvia y con una
hoja de bijao protegiéndolo. En las aulas compartía un libro de historia con siete
compañeros y, a los doce años, terminaba de transformar aquellas líneas negras en
palabras.


Con claridad, Odicio recuerda a su padre haciéndole prometer que él sí hablaría
castellano, que aprendería a escribir, que estudiaría y, que a fin de cuentas, sería todo
aquello que a veces para las antiguas generaciones quedó a medio camino.
En los esfuerzos de Odicio resonaban esos consejos y la rábica sensación de un niño
que vio en más de una ocasión a sus primos y tíos estafados por extranjeros o
invasores, que los manipulaban para que trabajen gratis o apañen sospechosos
negocios de tala. Desde entonces, según cuenta, empezó a soñar con poder volverse
“alguien” para su comunidad, con la suficiente entereza y capacidad para protegerla.
Durante una entrevista con esta publicación, Odicio se encontraba resguardando su
vida, refugiado, a 600 kilómetros de su comunidad, pero a once minutos del puerto del
Callao, donde salen toneladas de cocaína escondidas al extranjero. Sentado en la
banca de un parque, cuenta que fue ese sentimiento de compasión y rabia por su etnia
lo que lo ha llevado hasta ahí. Y que lo ha acompañado mientras se escondía en una
balsa cuando salía de caseríos controlados por cocaleros, o cuando le rechazó 50 mil
dólares a un narcotraficante colombiano.


Odicio, a sus 33 años, ha sido elegido por su gente para liderar a todo el pueblo
kakataibo, una etnia que habita desde hace tres siglos entre Ucayali y Huánuco. Baj,
el título de presidente de la Federación Nativa de Comunidades Kakataibo (Fenacoka),
se ha sentado con ministros, jefes de inteligencia, congresistas, comisionados
internacionales, entre otras autoridades, para denunciar y entregar información de las
operaciones del narcotráfico en su zona.

Herlín Odicio, presidente de los kakataibo: “Si el mundo no conoce lo que está pasando, va a seguir pasando”. (Foto: Luis Miranda)

De la misma manera, el 14 de mayo pasado, Odicio estuvo con los jefes de otras
federaciones amazónicas también golpeadas por organizaciones criminales. En el
auditorio del hotel Costa del Sol en Pucallpa, se instaló una reunión entre ellos y los
funcionarios del más alto nivel del gobierno de Francisco Sagasti. Las autoridades
estaban ahí para contarles que había nacido un nuevo “mecanismo de protección” para
los líderes indígenas cuyas vidas podrían correr peligro.

“Quiero hacer una pregunta”, dijo Odicio con calma. “¿Cuál es la garantía de todo
esto? Díganos la verdad. No la hay. Seguramente nosotros seremos los próximos
asesinados”.

Leer más: https://raichali.com/2021/09/08/nuka-rete-kin-en-kanima-no-van-a-dejar-de-matarnos/

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