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Asombrosas cámaras trampa, ranas arlequín en riesgo de extinción, cifras alarmantes de deforestación en Perú y más
Por Alianza de Medios
11 de octubre, 2021
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  • El Instituto Humboldt realizó uno de los monitoreos de biodiversidad más completos que se han hecho con cámaras trampa en las regiones del Magdalena Medio y la Orinoquía.
  • Se obtuvieron 315 170 fotografías de 567 cámaras que se instalaron a finales de 2020. Cerca de 125 000 imágenes contenían registros de fauna, confirmándose la presencia de 232 especies de aves, mamíferos y reptiles.

El Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt hizo uno de los ejercicios de fototrampeo simultáneos más grandes que se ha realizado en Colombia. A finales del 2020 instalaron 600 cámaras que estuvieron tomando fotografías y videos durante por lo menos un mes en diferentes lugares del Magdalena Medio y la Orinoquía.

En total obtuvieron 20 332 registros de diferentes animales e identificaron 232 especies: 173 de aves, 54 de mamíferos y 5 especies de reptiles.

“Identificamos especies que están amenazadas o que son endémicas y eso nos habla de un buen estado de conservación en varios de los sitios muestreados, porque estas especies son de las más sensibles ante la intervención humana”, le dice Angélica Diaz Pulido, investigadora del Programa de Evaluación y Monitoreo de la Biodiversidad del Instituto Humboldt a Mongabay Latam.https://www.youtube.com/embed/DYoP3aN-PG4

El volúmen de información obtenido fue tan alto que los investigadores todavía se encuentran analizando y procesando las imágenes y videos. Su objetivo es desarrollar, por primera vez, biomodelos de distribución de especies a escala regional y diseñar corredores que permitan la conectividad de flora y fauna. Todo esta información ayudará también a determinar dónde y cómo desarrollar inversiones en conservación que sean efectivas y rentables.

Zorro cangrejero (Cerdocyon thous). Foto: Instituto Humboldt Colombia.
Zorro cangrejero (Cerdocyon thous). Foto: Instituto Humboldt Colombia.

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La biodiversidad y la huella del impacto humano

El Instituto Humboldt obtuvo información de 567 de las 600 cámaras trampa que  estuvieron en funcionamiento entre octubre de 2020 y enero del 2021. Fueron 315 170 fotografías, de las cuales 124 919 contenían registros de fauna, incluyendo animales domésticos y la presencia de humanos.

Todo este esfuerzo proviene de un convenio llamado Fibras, entre el Humboldt y la empresa petrolera oficial de Colombia (Ecopetrol), para la planificación y gestión de la biodiversidad y sus contribuciones al bienestar en territorios del departamento del Huila y las regiones de la Orinoquía y el Magdalena Medio, a partir de información de base científica.

Danta (Tapirus terrestris). Foto: Instituto Humboldt Colombia.
Danta (Tapirus terrestris). Foto: Instituto Humboldt Colombia.

A pesar del gran número de cámaras, los territorios a analizar eran tan grandes que los investigadores debieron enfocarse en sitios particulares de la región del Magdalena Medio y en tres zonas de la extensa Orinoquía colombiana: el piedemonte del departamento del Meta, el piedemonte del departamento de Casanare y la cuenca del río Tillavá, también en el Meta.

“Se hizo una priorización, partiendo de un gradiente de intervención antrópica”, dice la investigadora Angélica Diaz. Es decir, se incluyeron tanto áreas donde la intervención humana en el ecosistema era baja, así como áreas donde la intervención era media y alta.

Esta selección fue posible gracias al trabajo que varios investigadores, liderados por Camilo Andrés Correa del Instituto Humboldt, habían hecho para implementar el índice de huella espacial humana multitemporal, el cual permite evaluar si la gestión territorial y las acciones de conservación a nivel nacional están siendo efectivas o si requieren de esfuerzos adicionales.

Ocelote. (Leopardus pardalis). Foto: Instituto Humboldt Colombia.
Ocelote. (Leopardus pardalis). Foto: Instituto Humboldt Colombia.

“El índice incluye la agrupación de tres dimensiones relacionadas con el nivel de disturbio: 1. Intensidad de uso del suelo, 2. Tiempo de intervención sobre los ecosistemas y 3. Vulnerabilidad biofísica […] Contar con una evaluación del cambio de la huella multitemporal permite hacer un seguimiento espacial a las estrategias que buscan mitigar o reducir los efectos de la huella humana en un paisaje o ecosistema definido”, dice una investigación publicada en el Reporte Biodiversidad 2018 del Humboldt.

Por ejemplo, para 2015 la región andina —que incluye la zona del Magdalena Medio—  tenía el 52 % de su territorio con una huella de impacto humano media y alta. Mientras que la huella media y alta en la Orinoquía llegaba al 57 %.

“La información recolectada con estas cámaras nos da la posibilidad de conocer más sobre la biodiversidad de las regiones en las que tenemos operación, lo que nos permitirá concentrar nuestros esfuerzos de conservación en las acciones que generen mayor impacto positivo en nuestra flora y fauna”, dice Santiago Martínez, gerente de Sostenibilidad y Descarbonización de Ecopetrol.

Caracara quebrantahuesos. (Caracara cheriway). Foto: Instituto Humboldt Colombia.
Caracara quebrantahuesos. (Caracara cheriway). Foto: Instituto Humboldt Colombia.

Y es que las cámaras trampa se instalan en lugares estratégicos de tránsito de animales y se activan automáticamente para tomar fotografías o videos que se convierten en los insumos que los investigadores utilizan para estudiar la biodiversidad local. Esta herramienta es ideal para recolectar datos de forma automática, sin tener que interferir con la fauna y, en algunos casos, es posible identificar a los animales individualmente pues al cotejar varias fotografías se pueden encontrar características específicas de cada individuo como manchas y cicatrices.

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