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Los sapos infiltrados en Morena Oaxaca
Por Gerardo Soriano
18 de noviembre, 2021
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Fuente Ovejuna | Por: Gerardo Soriano

“Va la Bella Durmiente caminando por la calle y se encuentra a un sapo. Si ella le da un beso al sapo, éste se vuelve perredista, si le da dos besos se vuelve perrede-panista, pero si le da tres besos ¡el sapo se viene con nosotros!”, relató Paco Ignacio Taibo II, uno de los fundadores históricos de Morena, a la dramaturga y ensayista, Sabina Berman, en el programa televisivo, Largo Aliento, al hablar de los “infiltrados en Morena”.

¿Quiénes son esos infiltrados a los que se refiere el novelista mexicano? Son todos aquellos políticos pertenecientes a Morena, con orígenes en el PRI, en el PAN y en el neoconservador PRD, que se subieron al barco de la izquierda en las elecciones presidenciales históricas de 2018, que llevaron al triunfo a Andrés Manuel López Obrador.

Pero no solo se trata políticos, en Morena también se infiltraron figuras del espectáculo, como el encueractor, Sergio Meyer, o la periodista, es un decir, Lyly Téllez, o líderes sindicales corruptos, como Napoleón Gómez Urrutia, o el ex secretario de gobernación y ex gobernador poblano, el autonombrado nacionalista, Manuel Bartlett.

La cosa no para ahí. Vamos, en un pragmatismo, cuyo fin más que buscar una real transformación de las condiciones socioeconómicas de millones de mexicanos, es el de ganar elecciones, el dirigente del partido guinda, Mario Delgado, un neo izquierdista más ligado al conservadurismo que a las causas progresistas, ha impulsado candidaturas impresentables, como la de la salinista Clara Luz Flores, en Nuevo León, o la de la familia panista Durán Reveles en Naucalpan, estado de México.

El control del aparato en el partido de izquierda por parte de esos sapos, le ha dejado más números rojos que saldos positivos a un movimiento que busca defender las causas sociales de una izquierda moderna.

En lugar de encabezar esas luchas a través de movilizaciones pacíficas, como por ejemplo la defensa de la urgente Reforma Energética, la dirigencia nacional de Morena está más concentrada en las luchas mezquinas para el reparto de candidaturas a esos infiltrados en el movimiento de la izquierda.

El argumento para llevar a cabo esto, por parte de Mario Delgado y su grupo, es deplorable: se les entrega esas candidaturas a esos sapos porque son “políticos con experiencia”, en lugar de postular a auténticos militantes de la izquierda, aunque no tengan “experiencia”. Cabe preguntarle a la dirigencia de Morena: ¿experiencia en qué, en corrupción, desvío de recursos públicos, acarreos de gente a mítines?

Y es aquí cuando entran en esa enorme lista de sapos de Morena en Oaxaca, figuras políticas que buscan la candidatura a la gubernatura del estado, como la propia Susana Harp, Salomón Jara, Alberto Esteva o Luis Antonio Ramírez.

¿Qué defensa del salario justo y equitativo para los oaxaqueños, podrá hacer Susana Harp, cuando por su propia condición de clase, está más cerca de los whitexican oaxaqueños que de los morenos tlayudos que diario se ganan el pan, cargando diablitos en la Central de Abasto (es sobrina de Alfredo Harp, ex banquero que no pagó ni un quinto de impuestos cuando vendió Banamex, y quien ha hecho de sus fundaciones culturales auténticos paraísos fiscales)?

 ¿Qué opción de cambio y de transformación puede ofrecer para Oaxaca un personaje como Salomón Jara, quien organiza mítines con miles de acarreados, para “mostrar su músculo electoral” y a base de chantajes busca quedarse con la candidatura?

El descaro y cinismo de Salomón Jara es tal, que hasta se hizo acompañar por el sapo mayor de Morena, Ricardo Monreal, en su mitin para ofrecer su tercer informe de labores como senador de la República. Además de que Jara Cruz se olvidó que Morena no es ni debe ser un partido de acarreados.

¿Salomón Jara cree que los oaxaqueños y la militancia de Morena en la entidad no saben que Ricardo Monreal ya lanzó el chantaje para ser candidato presidencial?: “Estaré en la boleta electoral en las próximas elecciones, con o sin las siglas de Morena”, ha dicho el zacatecano.

¿Si Morena no lo postula, entonces Salomón Jara se irá al decorativo PRD de los Chuchos Rotos y pasará de sapo a camaleón para sumarse a las filas de la oposición y ser candidato de ese Frankestein que es la Coalición Va por México? Que con sus votos se lo coma. El Movimiento de la 4T en Oaxaca y en el país puede con eso y más.

¿Qué tiene que ofrecer al movimiento feminista, a los grupos ambientalistas, a los defensores de los derechos humanos, al campesino que tuvo que emigrar a los ranchos del norte del país para ganarse el sustento, un sapo como Alberto Esteva, cuya vida de funcionario público ha estado del lado neoliberal?

Los estatutos de Morena son claros: Morena no es un partido neoliberal y no debe postular a puestos de elección popular a personajes ligados a actos de corrupción. De entrada. todos los políticos mencionados líneas arriba no cumplen con estos estatutos.

La elección de sus candidatos debe ser por medio de mecanismos transparentes y democráticos. Las encuestas están muy muy lejos de ello. Ergo: Morena Oaxaca debe elegir a un candidato o candidata más cercano o cercana a las luchas sociales de los oaxaqueños.

Dentro de la militancia hay muchísimas figuras que están listos para sacar a los sapos del partido guinda. Guste o no, Morena es un partido de izquierda en el que los sapos no deben tener cabida. Y si alguno de ellos lograra hacerse de la candidatura a gobernador, la militancia no debe darle un cheque en blanco y debe obligarlo a seguir un programa político de la izquierda. La figura de la revocación de mandato debería aplicarse a los gobernadores también.  

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