La pandemia y las desigualdades en el sector educativo

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La pandemia y las desigualdades en el sector educativo

 

Eduardo Bautista Martínez

 

La pandemia por COVID 19 ha marcado ya un antes y un después en el sector educativo a escala global; al inicio se pasó de la sorpresa y la emergencia, a la reorganización en el confinamiento social del conjunto de actividades, la educación a distancia y nuevas formas de trabajo híbrido. Estas adaptaciones han ocurrido de manera diferenciada entre los países y al interior de estos, de sus regiones, entidades e instituciones.

 

Al respecto, el reciente informe “Panorama Social de América Latina 2021” publicado por la CEPAL, brinda referencias y estadísticas importantes sobre el impacto de la pandemia en materia de pobreza, desigualdad y gasto social en la región Para el sector educativo, el capítulo se titula “Profundización de las desigualdades”.

 

Se refiere que las desigualdades existentes en el sistema educativo, la pandemia y la reorganización de actividades escolares debido al confinamiento, puso al descubierto otro conjunto de brechas, con nuevas proyecciones “que la brecha de aprendizaje entre los estudiantes más ricos y los más pobres aumentó un 25% debido a las diferencias de acceso a educación no presencial de calidad en este periodo”.

 

Los datos de la Comisión identifican que “América Latina y el Caribe es una de las regiones del mundo que lleva más tiempo de interrupción de clases presenciales: en promedio, cerca de 56 semanas de interrupción total o parcial” y advierte que este problema tendrá consecuencias en la formación de habilidades en las nuevas generaciones de estudiantes desde la educación básica hasta la educación superior.

 

El reciente informe de CEPAL advierte que los efectos de la pandemia afectarían el financiamiento de los sistemas educativos, “no solo por la recesión económica y la demanda incremental de recursos públicos desde otros sectores (salud, protección social)”, sino porque el sector educativo necesita recursos adicionales para cumplir con los protocolos de salud en la reapertura, el equipamiento tecnológico, la atención de la salud física y mental de profesores y estudiantes que regresan a las aulas y la posibilidad de que se registre un aumento de la matricula en la educación publica, luego de la crisis económica derivada de la pandemia, entre otros rubros.

 

En el caso de México, hasta febrero de 2022, se han acumulado 99 semanas del cierre de las instituciones educativas desde que inició la pandemia en marzo de 2020. Las Instituciones de Educación Superior (IES) estuvieron 41 semanas completamente cerradas, realizando las actividades de enseñanza de manera remota, virtual y a distancia y las otras 66 semanas intentaron operar de manera híbrida en algunas regiones y entidades federativas, por lo que las IES estuvieron parcialmente abiertas; es decir, sujetas a las necesidades de operación de los programas educativos y a la semaforización de cada una de las entidades federativas.

 

De acuerdo a proyecciones de datos publicados por la Encuesta Nacional de Disponibilidad y Uso de Tecnologías en los Hogares (ENDUTIH/ INEGI), en el país, se evidencian brechas de acceso a internet con respecto a los países de la región, así como también al interior en las zonas rurales y urbanas. En 2020, el acceso en las zonas urbanas fue de siete de cada diez personas  y  en las zonas rurales cinco de cada diez.

 

Si bien, la crisis puede observarse como oportunidad para formular preguntas que orienten nuevas alternativas, tales, ¿qué tipo de educación necesitamos? ¿qué tenemos que hacer en el corto, mediano y largo plazo, para alcanzar esa educación? ¿cómo debemos organizarnos? Las recomendaciones de CEPAL y la interpretación de la estadística nacional disponible marcan la urgencia de soluciones a partir de políticas de integralidad y de colaboración interinstitucional.

 

De integralidad, porque las alternativas pasan por la atención de necesidades de subsistencia de familias, que permitan asegurar ingresos elementales, así como incentivos a los estudiantes. De colaboración interinstitucional, porque es necesario compartir diagnósticos, así como acciones institucionales entre distintos ámbitos de gobierno en perspectiva de sumar y complementar.

 

Rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca

Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma Metropolitana

Twitter: @Bautistaeduardo