México está lejos de valorizar las lenguas indígenas: Irma Pineda

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México está lejos de valorizar las lenguas indígenas: Irma Pineda

La poeta Irma Pineda Santiago habla sobre la compilación de Intraducibles, un libro que da a conocer palabras únicas de lenguas indígenas de México sin traslado al castellano; pone su valor en el centro en un país que aún no lo percibe

Texto: Daliri Oropeza | PIE DE PÁGINA

Fotos: Diana Manzo /Istmo Pres

MEXICALI.- Seguimos siendo un país muy racista y discriminador, dice Irma Pineda Santiago, poeta didxiza que actualmente es representante de los Pueblos indígenas ante la ONU. Este contexto es tierra fértil para su más reciente libro: Intraducibles, una compilación de palabras de los pueblos indígenas difíciles de trasladar al castellano por su profundidad, hermosura o por estar ligadas a la cocina o rituales de un propio pueblo.

La poeta, quien ha destacado por su activismo y creaciones literarias en lengua didxitza, habla del proceso de creación del libro en donde convocaron a hablantes para buscar y donar las palabras. Aunque buscó en las 68 lenguas indígenas, hicieron falta algunas, asegura que «hay lenguas bastante lastimadas”. Sin embargo, los aportes de la obra son multidireccionales, avivan las propias lenguas y provocan aprecio en quienes la conocen.

La clave está en revestir de belleza la palabra, dice la reconocida escritora. Al esfuerzo se sumaron el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), la UNESCO, la editorial Santillán, crearon un libro potente con ilustraciones por cada lengua que está en sus páginas llenas de color.

“Es un libro que nos permite asomarnos a la belleza de las lenguas indígenas”, dice Irma Pineda, quien tiene más de una decena de poemarios publicados. Es un regalo, pues no solo permite a las personas no indígenas conocer un modo de existencia que expresan las palabras elegidas. A las personas hablantes, les impulsó a indagar sobre su propia lengua y avivarla.

Todas las palabras de Intraducibles tienen que ver con cuatro grandes temas,

Cosmoexistencia, gastronomía, usos y costumbres y vida cotidiana de los pueblos indígenas, y revelan ese modo de ver el mundo.

“México todavía está lejos de sentir un gran aprecio y valorizar realmente toda la riqueza de las lenguas que tiene”, dice la poeta, sin embargo, este libro busca un efecto para revertir esta situación. Además de toda la importante labor que han hecho las personas más jóvenes de las comunidades indígenas para avivar las lenguas.

El nacimiento de un libro

—¿De dónde nace la idea del libro Intraducibles?

Intraducibles tiene un origen bastante lúdico. Nació de una charla que tuve con Daniela Lavalle, del Instituto de Cultura Mexicana en Houston. Somos amigas desde ese mucho tiempo.

“Hay que tomarnos un mezcalito”, dijimos y platicamos del libro. Primero salió la referencia de uno con título en inglés: Lost in Traduction. Reúne una serie de palabras de diferentes idiomas: japonés, árabe, español. Seleccionaron estas palabras por la dificultad de decirlas de una manera sencilla en el inglés. A partir de eso nace la idea.

En cada uno de los idiomas indígenas existen muchas palabras que resultan muy muy complejas para explicar en el español. Tienen que ver con emociones, sensaciones, tradiciones, que es muy complicado atajar en otra sola palabra.

Pensamos hacer un libro que reúna las palabras de las 68 lenguas que se hablan en México. Pasó de ser una idea que nació así como del cotorreo, a la acción. Así empezamos a buscar aliados.

Nos acercamos en primera instancia al INALI. Desde su director general, el maestro Juan Gregorio Regino, y varia gente participó, lo abrazaron con mucho entusiasmo. También nos acercamos a la UNESCO, el equipo que dirige Frederic Vacheron abrazó  también la propuesta con mucho cariño y fueron sumando: ideas, propuestas. Se armó un gran equipo pero vimos la necesidad de ampliar la difusión y la publicación.

Así se sumó la Editorial Santillana de San Diego para hacer posible que estos libros puedan llegar a donde tienen que llegar, que es precisamente a la infancia, a las niñas, a los niños, y pues nos ofrecía llegar a las escuelas.

Así nació y se fueron sumando diversos actores de tal forma que al final queda un libro, creo yo, lindo visualmente por la participación de creadores: desde artistas plásticos que imaginaron, ilustraron cada palabra intraducible pero imaginable y por la participación de la gente de cada pueblo que donó estas palabras.

En un contexto donde predomina el desplazamiento de las lenguas indígenas, ¿cuál es la aportación de este libro?

—La aportación, creo, es recuperar en lo cotidiano muchas de estas palabras que a veces por la castellanización o por la dificultad, precisamente, de explicarla a los otros que no hablan la lengua en la que está la palabra, se han diluido, se han perdido.

Que la gente vea su lengua, su palabra, proyectada en un libro pero ya no solo escrita sino también ilustrada, imaginada por un artista el modo cómo se puede representar visualmente. Eso le da un gran sentido a esa palabra en sí. Le otorga sentido, pero también la ha revestido de belleza. Hace que la gente regrese a estas palabras, recupere el cariño y el amor que tiene por su propia lengua.

He podido hablar con maestros que han solicitado los libros a sus escuelas, muchas rurales. Cientos de personas lo han descargado en línea, de intraducibles.org

Me han dicho: “Ay, es cierto, en tal lengua esta palabra que se usaba hace mucho tiempo, mi abuelo la usaba pero ya después dejé de escucharla, hay que recuperarla”. Eso ha sido muy importante. Me han comentado algunas palabras que escuchaban de los abuelos pero las perdieron y que ahora al verlas palabras en los libros, se animan a recuperarlas, se animan a seguirlas usando en lo cotidiano. Y esto es muy interesante.

Lo que provoca intraducibles

—¿Avivar el uso de la lengua?

—Hay palabras que se siguen usando todavía, están muy vivas, hay otras que sí se ha hecho realmente una labor de recuperación, de rastreo, que a mí me parece importante. Por eso es de destacar el papel que tuvieron las personas quienes donaron estás palabras Intraducibles. Y le decimos donar porque pues al final hicieron este enorme esfuerzo de ser como rastreadores, investigadores, en su propia lengua.

Cuando lanzamos la convocatoria y solicitamos que enviaran de una a tres palabras en su lengua pero que sean complejas en su traducción al español. La gente estaba haciendo una propia reflexión sobre las palabras de su idioma, estuvo haciendo este rastreo, la investigación, y al final pues se seleccionaron las palabras que decidieron mandar.

Luego vino un jurado integrado por especialistas entre creadores, escritores,  lingüistas que seleccionaron las palabras que finalmente integran el libro. Pero todo ese primer trabajo de rastreo de las palabras que hizo la gente eso es bien bien importante, bien interesante y me parece necesario destacarlo porque se volvieron investigadores de su propia lengua. Esto revincula hacia el propio idioma.

Entiendo que las lenguas son mayormente orales, sin embargo, ¿por qué es importante verlas escritas, dibujadas?

—Sí, son orales. Pero hemos estado desdibujando y borrando algo de la historia: la escritura ideográfica y pictográfica. Tal vez muchas lenguas no han sido escritas en el alfabeto latino que conocemos ahora, pero siempre fueron escritas. Hay por ejemplo, en el caso de mi lengua que es el zapoteco hay  investigaciones del doctor Víctor de la Cruz, de formas de escritura que datan, bueno, pues siglos antes de la Era Cristiana.

Sí se escribía las lenguas indígenas, ahí están las estelas de los mayas, de los mixtecos, de los zapotecos y todo lo que no se ha encontrado. El asunto es que se escribía de un modo distinto al que actualmente conocemos, pero ya había una práctica de la escritura.

Eran otras formas de escritura, pero efectivamente, lo que está ocurriendo ahora es que hay una mayor difusión de las lenguas porque los mismos jóvenes hablantes, las chicas, que están escribiendo en sus lenguas o que están haciendo otras formas de arte pues tienen ahora la ventaja de las redes, del internet, y eso facilita que haya difusión.

Y es muy importante la difusión porque permite que otra gente que no sea indígena tenga acceso a las lenguas, conozca las lenguas, no necesariamente que las aprenda pero que sí las conozca.

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