La Comisión de Búsqueda tiene equipo para espionaje | Quirino lo autorizó y Rocha lo pagó

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Casi dos meses después de la compra de equipo para invadir teléfonos celulares y tabletas electrónicas, renunció el comisionado estatal de búsqueda, Juan Carlos Saavedra Ortega

Por: Marcos Vizcarra

El espionaje en México desde los gobiernos no es un secreto, pero desde 2010 ese tema alcanzó niveles de escándalo. En Sinaloa no es la excepción.

Hay empresas que se hicieron conocidas como Pegasus tras invadir las comunicaciones de políticos, empresarios, activistas y periodistas, pero no es la única firma dedicada a crear mecanismos de “inteligencia” o “contrainteligencia”, hay otras como Cellebrite que operan en el País.

“Es una empresa que nos preocupa por su forma de invadir teléfonos o tablets”, indicó Luis Fernando García, director de la organización R3D: Red en Defensa de los Derechos Digitales, en entrevista.

Esa empresa vende equipo que, de caer en manos equivocadas, puede provocar un riesgo. Por ley, solo las fiscalías están facultadas para utilizarlo, aunque aquí, en Sinaloa, eso se pasó por alto.

“En un análisis y en un diagnóstico de la plantilla del personal, y como es natural se tuvo que hacer una revisión para que el personal que estaba a cargo de esas funciones ya no estuviera”, señaló el Secretario este 17 de enero del 2022 en conferencia de prensa.

Lo que no dijo es que dentro de su dependencia recién se había hecho la compra de equipo delicado, un “Laboratorio Móvil” con un programa especializado de la empresa Cellebrite.

La compra se hizo desde la Comisión Estatal de Búsqueda de personas desaparecidas en Sinaloa, una oficina que se creó en 2019, con recursos de un subsidio federal de la Secretaría de Gobernación (Segob).

“Acá nos levanta sospecha y posible preocupación, porque su legalidad dependerá de su utilización, en el sentido de que usar ese software con un aparato como un teléfono es legalmente una intervención de comunicaciones privadas y requiere una autorización judicial y requiere facultades legales para llevarlo a cabo”, señaló García.

Es un software invasivo, que sirve para hacer copia de toda la información de los equipos, incluyendo contraseñas, fotografías, videos, contactos, datos borrados, aplicaciones y conversaciones en cuestión de segundos.

El “Laboratorio digital”, como fue nombrado, usa el programa UFED, creado por la empresa israelí Cellebrite como una herramienta de trabajo forense. En México es utilizado de manera constante por fiscalías.

Los investigadores del Ministerio Público lo consideran como, quizás, la herramienta más importante para resolver crímenes. Con esta escuchan audios, revisan fotografías y videos privados, leen conversaciones y descifran las últimas ubicaciones de víctimas o criminales, todo “abriendo” sus equipos celulares.

De esa forma, los teléfonos celulares se convirtieron en objetos principales en las escenas de crímenes. Ahí se guarda prácticamente todo.

“Es una herramienta tecnológica forense muy delicada, no cualquier persona lo puede utilizar porque se puede malinterpretar para muchas cosas, puede ser utilizada para muchos fines”, aseguró una especialista forense en entrevista otorgada por la Fiscalía General del Estado.

En este país, solo las fiscalías y empresas certificadas para investigación forense pueden usarlo. Incluso, los ministerios públicos pueden trabajar con el programa UFED siempre y cuando tengan autorización de un juez federal o la víctima haya firmado documentos donde cede sus derechos para revelar sus secretos.

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