Triunfo “pírrico” de Morena con apenas un 38% de votación; PRI en la lona, no conservó ni su voto duro

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María de los Ángeles Nivón | Primera Línea

El desastre electoral que representaron las elecciones de este domingo 5 de junio en Oaxaca, en que se renovó la gubernatura, invita a la reflexión, no fue un triunfo contundente de Morena sino una victoria “pírrica” con apenas el 38% de la votación de más de 3 millones de oaxaqueñas y oaxaqueños de la lista nominal.

El 62% de abstencionismo no es para sentirse feliz ni mucho menos orgulloso, porque no se reflejó la voluntad de la mayoría del pueblo, como los morenistas festinan, debería preocuparles.

Los resultados, por supuesto, son el reflejo del hartazgo de la ciudadanía, a quien ninguno de los y las candidatas convencieron para darles el sufragio, pero sí les dieron la espalda no saliendo a votar.

Duro golpe electoral. Y también va para las autoridades electorales (IEEPCO y el INE), que debería preocuparles porque es parte de su responsabilidad fomentar el nivel de participación ciudadana.

Imagínense, de las seis gubernaturas que se renovaron en el país, solo Tamaulipas y Durango superaron el nivel de participación del 37 y 38%, donde también eligieron a sus autoridades municipales. En Oaxaca el total de votos fue de 1 millón 129 mil 51, cuando la lista nominal es de poco más de 3 millones de votantes, lo que representa que solo 4 de cada 10 personas salieron a votar.

¡Total fracaso!

En el total de votos de actas contabilizadas por partido, Morena obtuvo 559,248 sufragios, muy lejos del resultado de votos de las elecciones a diputados locales cuando se llevaron casi el carro completo, nada que ver. Y la meta de los morenistas era superar el resultado que obtuvo AMLO en el 2018.

Como coalición “Juntos Hacemos Historia”, lograron 680,752 votos que representa casi un 60%, con esa votación tan pobre patearon al triple al tricolor.

Lo que sí es una vergüenza electoral es el resultado “pírrico” del Partido Verde Ecologista de México, obtuvieron 24,463 votos, apenas el 2.18%, señal inequívoca de que al igual que el Partido Unidad Popular con 31,703 sufragios, 2.82% no trabajaron, tan es así que los del Verde días antes de la elección no contaban ni siquiera con representantes electorales, no tienen estructura.

El Partido del Trabajo, donde los dueños son la pareja de vividores de la política, Benjamín Robles Montoya y Maribel Martínez, su fuerza de votos alcanzó los 59,527 sufragios, que representan el 5.30%. Esos son los vergonzantes resultados de los aliados de Morena, todos buscan colarse a secretarías. Sienten que se las merecen y ya verán cómo va a empezar la cena de negros para pelear posiciones.

Mientras que el Revolucionario Institucional, es al que le fue peor, perdieron al triple la elección, se convirtió en un partido morralla, no lograron ni siquiera conservar su voto duro, bajaron drásticamente a 246,573 sufragios que representan el 21.9% contra el 49.85% de Morena, sí fue una paliza.

Sumado a los votos con el Partido de la Revolución Democrática apenas alcanzaron 282,479 votos, que representa el 25.0%. Es vergonzoso.

Los amarillos se fueron a la lona también, el PRD apenas obtuvo 34,612 votos que representan el 3.0%, de panzazo, si así fuera el caso, para conservar el registro en Oaxaca, porque a nivel nacional van a desaparecer. Ya bailaron.

En el tricolor donde hay desolación y también muchos están desconcertados, porque se supone que es el instituto político con estructura, los resultados demuestran que quienes estuvieron con la responsabilidad de la campaña de Alejandro Avilés Álvarez, llámese Marco Antonio Hernández Cuevas no trabajaron la estructura.

A pesar de que sí tuvieron los recursos financieros, un día antes de la elección ni siquiera les habían pagado la otra parte a los representantes de casillas, menos que movieran el activismo político. ¿Dónde quedó el dinero del activismo político?, ¿a poco Avilés no sabía a quien ponía como su coordinador?

A diferencia de Morena que pagó $400 pesos a sus representantes, por lo menos los movieron un poco más y eso les permitió el resultado obtenido.

O de plano como se ha dicho públicamente que se hicieron tontos porque la plaza estaba entregada por el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, a quien le guiña el ojo el presidente Andrés Manuel López Obrador, como lo dijo en La Mañanera, podría invitarlo, aunque no dijo específicamente a qué encargo.

El Partido Acción Nacional alcanzó 42,467 votos, 3.7%; Movimiento Ciudadano 36,867 sufragios, 3.2%; el independiente Mauro Cruz 20,612 votos y Nueva Alianza 18,180 sufragios, se quedaron muy lejos.

Pues bien.

Con esa bajísima participación ciudadana, Salomón Jara Cruz es el virtual ganador de la contienda electoral, quien obtuvo 559,248 votos con Morena y, por ende, será el gobernador de Oaxaca, quien tendrá un enorme reto, primero darle gobernabilidad a la entidad y transitar entre las aguas pantanosas como las del magisterio oaxaqueño que no se trata con “saliva”, lo mismo que las más de 3 mil organizaciones sociales que se cocinan aparte.

Igual con las autoridades municipales, algunas de oposición y otras más con quienes ha tenido distanciamiento, siendo de su propio partido, como Francisco Martínez Neri de Oaxaca de Juárez, aunque al edil capitalino que me dicen apoyó con recursos económicos la campaña, ya se les ve con acercamiento. Faltaría la edil de San Jacinto Amilpas, Gabriela Díaz.