“Sobre los cerros de neblina”, novela de Daniel Aragón que narra una historia sobre Oaxaca: la guerrilla, la superstición; un pasado que se resiste al olvido

*El Libro fue presentado en el IAGO y cuenta con ilustraciones del artista plástico Alberto Aragón Reyes.

0
62
Daniel Aragón, autor de "Sobre los cerros de la neblina". Foto: Pedro Matías.
Pedro MATÍAS
OAXACA, Oax. (pagina3.mx).- “Sobre los cerros de neblina” de Daniel Aragón, es un libro que narra una historia sobre Oaxaca, la guerrilla, la superstición; un pasado que se resiste al olvido.

Esta novela donde todo gira en torno a los cerros y su velo de neblina; la virtud, el pecado, lo sobrenatural y la búsqueda del progreso de un pueblo, fue presentado en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) por Jorge Pech Casanova (editor), Enna Osorio Montejo, Víctor Armando Cruz, Carlos Sorroza y Alberto Aragón Reyes (Editorial).

El autor Daniel Aragón sostiene que “Sobre los cerros de neblina” es una novela llena de símbolos que crea una singular perspectiva en cada lector, al tiempo que evoca episodios ocultos de la historia de Oaxaca e invoca a los espíritus de los cerros con la fuerza de la oralidad.

“Ojalá todo fuera como la pinche Guelaguetza”, es una frase recurrente que menciona el doctor en filosofía contemporánea -Daniel Aragón- para evidenciar que en esa fiesta de los Lunes del Cerro es el momento en el que todo es magia, en que el político muestra el Oaxaca como un pueblo mágico del turismo, pero que en la realidad es el momento en que los problemas sociales quedan ocultos.

En una entrevista con Proceso, el psicólogo, maestro y doctor en filosofía confiesa que esta novela viene de una historia de lectura de 25 años.

“Hace algunos años, en 2018, escribo esta novela y surge a partir de la tradición oral. A partir de la oralidad principalmente de mi madre. Ella tiene el don de la narrativa y aquí se hablan de diferentes leyendas, mitos y de símbolos. Me ha contado en diferentes momentos de mi vida, diferentes episodios de su pueblo y tiene ese don narrativo que me llevaba al lugar, entonces, la tradición oral en mi vida de lector, paso a ser de un escritor”.

Entrando a la novela misma, dijo, “podemos decir que la novela conjuga dos temas, el tema de la guerrilla y la creencia. Dos temas que por sí mismos tiene una fuerza muy grande en el territorio oaxaqueño. Junto a estos dos temas la guerrilla y la creencia se añaden dos símbolos, el símbolo del cerro y el de la neblina, para que estos cuatro elementos se conjuguen, se crea un pueblo ficticio que se llama San Juan Neblina”.

“Es un pueblo ficticio que tiene rasgos muy característicos que está incrustado en los cerros. Es un pueblo paradigmático. Trato de no poner fechas y cuando se menciona la sierra, solamente, no hablo en específico, el lector se dará cuenta con qué sierra tiene mas relación pero porque reúne rasgos de un pueblo de la sierra”.

Daniel Aragón, escritor oaxaqueño. Foto: Pedro Matías.

En este pueblo paradigmático podemos distinguir quien es el borracho, el matón, el padre que sabe los pecados de todos, ahí se desarrolla la historia que parte de principios del siglo XX. Justo tiene que ver con una especie de éxodo que provoca la revolución mexicana.

A los valles de Miahuatlán llegan los revolucionarios con una violencia desmedida, violaban a las mujeres y las mujeres huían a la sierra y huyen sin nada y conforme van caminando se van encontrando con la esencia de los cerros.

Y estos cerros estaban dominados por la creencia y por voces antiguas que es la voz de la gente grande que tenían una explicación a los fenómenos de la vida, de la naturaleza y yo creo que estas voces de nuestros ancestros había una explicación al mal.

“Si aparecían algunas bolas de fuego en las montañas, son unos brujos que se están peleando un zopilote, decían; ah esto significa tal, habían una explicación por parte de estos sabios y también los rezadores y a quienes se casaban les decían tienes que hacer esto, hay una especie de rituales.

Sin embargo, la creencia, conforme avanzan las décadas del siglo XX, va perdiendo fuerza, se va debilitando y esa voz se empieza a volver una especie de nostalgia y justo conforme va perdiendo presencia la creencia y estas explicaciones de nuestros ancestros, se sustituye por la política y ahora es la política quien explica al mundo, quien nos dice quién es el bueno y quién es el malo.

Entonces nos va dando una visión y conforme va aumentado, los grupos guerrilleros en los cerros también se mezclan con las creencias, las matanzas, con la lucha de tierras, y hay un momento que estalla el conflicto.

Y este conflicto llega a oídos de un gobernador, también de carácter ficticio, y parece que nos da la sensación la novela de que cuando llega están las fiestas oaxaqueñas y el gobernador cuando escucha los problemas serios en la región de la neblina, el gobernador dice una frase que es recurrente en el libro: «Ojalá todo fuera como la pinche Guelaguetza».

El escritor muestra su libro. Foto: Pedro Matías.

Esta frase significa mucho porque la Guelaguetza es el momento en que el gobierno se luce y los problemas sociales quedan ocultos.

Mientras esto va estallando y esto va acrecentando a grado tal que se empieza a confundir cuáles son las intenciones que tiene un grupo armado, cuál es el papel de los líderes del pueblo en este caso y quién aboga por el bien y quién aboga por el mal.

Y justo ahí regresa este símbolo de la neblina, porque la neblina es un fenómeno natural muy bello, pero también es un velo que no nos da suficiente claridad, no nos permite ver la realidad.

Hay un momento en que se mezcla con el humo. Hay un momento en el que se infringe lo sagrado que puede tener un cerro y entonces lo que provoca es una confusión entre el humo y la neblina.

Entonces esta cuestión borrosa de decir no hay claridad y esto produce un efecto en el lector porque el lector dirá, a ver, no estará esta novela hablando de una realidad.

Explica que a pesar de que es una novela corta, está llena de muchos símbolos, de hecho hay un momento detonante en la novela:

En el pueblo de pronto hay la aparición de una animal muy simbólico y a raíz de la aparición de este animal el pueblo le otorga una carga simbólica muy fuerte y esto es el evento detonante de la novela, como si fuera un presagio de algo.

Las ilustraciones de esta novela son del artista plástico Alberto Aragón Reyes, quien además creó su propia editorial para dar mayor difusión cultural y literaria.