¿Cómo fue el día que Salomón Jara “entró por la puerta grande”?

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El gobernador Salomón Jara sale al balcón del Palacio de Gobierno.
Paulina RÍOS

OAXACA.- “No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”, dice el refrán popular y este 1 de diciembre se aplicó para Salomón Jara Cruz.

Años de lucha política y algunos de social, pero muchos de anhelos y sueños por llegar a la silla gubernamental ocurrieron este jueves.

Y aunque lo hizo “por la puerta grande” para entrar al palacio de gobierno e iniciar su mandato, como difundió su equipo, el sabor del triunfo no fue tan dulce, ni todo fue miel sobre hojuelas, como él hubiera querido.

Emanado de la izquierda, Salomón Jara Cruz también ha cobrado y gastado como “de derecha” y aunque se esfuerza en predicar que su gobierno será transparente y de austeridad, las acciones parecen decir otra cosa.

Lo que se ve, no se juzga, dice otro refrán.

La ciudad capital se vio inundada de vehículos y camiones de transporte público y privados que llevaron a miles de simpatizantes de Morena, de Salomón Jara o de las y los diputados que les llevaron, que no acarreados, “porque esas prácticas priistas ya se acabaron”.

Seguramente esas personas pagaron por sí solas su transporte y comida, aun cuando hayan venido de tierras lejanas, solo para acompañar a Jara Cruz a ver cumplido su sueño, aunque los letreros de cada vehículo traía un letrero con el nombre de “alguien”.

Días de esfuerzos y trabajos para que todo saliera como se planeaba. ¿Los costos? Parece que eso no importó, lo importante era dejar huella indeleble en la mente de miles y miles de personas “sin las prácticas priistas de antaño”.

Desde muy temprano el auditorio Guelaguetza empezó a llenarse de simpatizantes del ungido gobernador, mientras éste se preparaba para rendir protesta ante el pleno de la 65 Legislatura local en el Congreso del Estado, tal como le mandata la Ley.

Le acompañaron en todos sus actos figuras políticas como la aspirante a la Presidencia de la República -más que jefa de Gobierno de la Ciudad de México-, Claudia Sheinbaum, quien fue recibida en el aeropuerto con bombos y platillos por el recién ex presidente municipal de Juchitán de Zaragoza, Emilio Montero Pérez.

También el líder nacional de Morena -su partido político-, Mario Delgado; y la representante del presidente Andrés Manuel López Obrador, Leticia Ramírez Amaya, titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), entre otros, como los gobernadores de otros estados.

Tras el acto protocolario del Congreso que inició alrededor de las nueve de la mañana, dos horas después el mandatario estatal subió al Cerro de la Azucena donde además de recibir una limpia, de esas que son tradicionales en los pueblos y comunidades indígenas de Oaxaca, recibió también las ovaciones y aplausos que le emocionaban.

Megapantallas instaladas en la Alameda de León y el zócalo capitalino de Oaxaca. Foto: Paulina Ríos.

Esos aplausos no llegaron a la Alameda de León y el zócalo capitalino pese a la instalación de tres mega pantallas donde cientos de simpatizantes, que no acarreados, podían ver lo que a la par sucedía en el auditorio Guelaguetza.

Y aun cuando contaban con grandes equipos de sonido, las y los miles de simpatizantes, no acarreados, y que estaban ahí congregados desde la mañana, no vitoreaban ni aplaudían los compromisos que Jara hacía a la ciudadanía.

Sus líderes estaban más preocupados porque sus contingentes estuvieran completos y en los mejores lugares. Repasaban los nombres de sus listas, les acomodaban y les ubicaban en los mejores lugares para que el nuevo gobernador les viera.

¿O quizás la ubicación a lo largo de la Alameda y del zócalo era para tratar de impedir y opacar el paso de la mega marcha de la Sección 22 del SNTE-CNTE que luego de varios años de inmovilidad política decidió salir a las calles y realizar su mitin político en el “corazón de la resistencia”, exactamente frente al balcón principal del palacio de gobierno?

Pasado el mediodía, la calenda que acompañaba al gobernador desde el Cerro del Fortín y la mega marcha magisterial que salió de Viguera buscaban llegar al centro de la ciudad, cada una por distintas vialidades aunque vinieran del mismo rumbo, mientras otro hacía propaganda electoral.

Llegó primero la marcha magisterial encabezada por el nuevo Comité Estatal Seccional, con Yenni Aracely Pérez Martínez a la cabeza, como nueva secretaria general, acompañada de las y los demás dirigentes estatales, y a atrás, quienes marcharon con el respaldo de más de 80 mil maestros y maestras.

Y mientras el gobernador Salomón Jara caminaba para llegar al Palacio de Gobierno y “entrar por la puerta grande”, acompañado de miles de seguidores, marmotas oaxaqueñas tradicionales y bandas de música, en el zócalo tocaban otras bandas musicales tratando de opacar los discursos de las y los maestros y representantes de organizaciones sociales que se sumaron al magisterio en su nueva etapa de lucha.

 

La primera denuncia fue hecha: trataron de detenernos e impedir que llegáramos al corazón de la resistencia. Salomón, entiende, gobierne quien gobierne, los derechos se defienden, gritaron.

Después, al menos una docena de reclamos magisteriales y sociales fueron presentados en el kiosco: dilación en trámites ante el IEEPO, la desatención al magisterio jubilado, la falta de títulos y plazas a quienes han egresado de las escuelas normales.

También demandaron justicia, en especial un grupo de Elochixtlán de Flores Magón para sus familiares presos por un conflicto político en esa comunidad mazateca y del que culpan a la hoy titular de la Secretaría de las Mujeres de Oaxaca, Eliza Zepeda, quien rendía protesta adentro de Palacio.

Familiares de Miguel Peralta, de Eloxochistlán, exigen justicia.

Otro que también rendía protesta como Secretario de Administración era Antonino Morales Toledo mientras afuera era denunciado y culpabilizado de lo que pudiera sucederle a las comunidades indígenas de la región del Istmo, por el proyecto del Corredor Interoceánico.

Y mientras las demandas de respeto, atención y justicia seguían, el gobernador “entraba por la puerta grande” para seguir con su plan.

Dentro de palacio tomó protesta a su gabinete legal, mientras del gabinete ampliado poco se sabe pues aún le faltan nombramientos ¿o personas?

Afuera, en los portales decenas de personas seguían los partidos de futbol del Mundial o disfrutaban las bandas musicales que seguían tocando y tocando, y los bailes de Betaza, la región de nacimiento de Jara Cruz, que se hicieron frente a los negocios.

Mientras en el kiosco las y los maestros se desgañitaban y se acababan la voz, al ver al gobernador salir al balcón principal acompañado de su esposa, Irma Bolaños; de Claudia Sheinbaum y del líder nacional de Morena, y enviar saludos con la mano en el corazón, olvidaron el cansancio de marchar varios kilómetros y que casi no tenían voz.

Miles de maestros se voltearon hacia el balcón, alzaron su puño izquierdo y empezaron las rechiflas y mentadas de madre para el nuevo mandatario.

“Esos son, esos son, los que roban a la nación. Salomón, entiende, gobierne quien gobierne, los derechos se defienden”, “Salomón entiende, el magisterio no se vende”, ¡Fuera, fuera, fuera!, “El puño de la mujer, atenta contra el poder”, fueron algunas de las consignas más recurridas para protestar.

Minutos después, el gobernador se retira del palco y sus puertas fueron cerradas de nueva cuenta, al igual que la “puerta grande” del Palacio por donde solo entró el gobernador y algunas de sus personas invitadas; el pueblo, afuera, esperando, como siempre.

Ese pueblo que tampoco fue convidado a la comida de festejo que ofreció Salomón en el Centro Cultural y de Convenciones a sus invitadas e invitados especiales. Ese pueblo que se diluyó poco a poco del zócalo y que durante el día solo comió alguna torta o pan y agua que les obsequiaron.

En tanto, el otro pueblo, ese que no fue al festejo popular, ese que tuvo que trabajar porque no le dieron el día, ese que tiene que salir a buscar el sustento diario, también pagó las consecuencias.

Desde las primeras horas del primer día de diciembre y durante todo el día, cientos de personas enfrentaron la falta de unidades del transporte público, cierres de calles y una vialidad congestionada.

“¿No que el nuevo gobierno iba a ser diferente? ¿No que no iba a haber acarreo? Todos son iguales”, eran algunas de las quejas que se escuchaban en las paradas de autobús, repletas de personas que esperaban poder llegar a sus lugares de trabajo. Los taxis colectivos a pesar de ser demasiados, no se daban a basto. Para los particulares, fue de éxito.

Por la noche, un accidente vehicular manchó el primer día de gobierno de Salomón Jara.

Se accidentó un autobús que transportaba a simpatizantes de Morena para llevarles de regreso a una comunidad de Loma Bonita, en la Cuenca del Papaloapan, región de la que Jara prometió que en su gobierno ahora será una hora para llegar y que ahora se hace mediodía. Fallecieron tres personas y 36 resultaron heridas. El mandatario prometió -vía tuit- todo el apoyo para esas personas.

Así culminó el tan anhelado y esperado día de Salomón Jara: La Primavera Oaxaqueña. Le quedan seis años para cumplir sus compromisos hechos y verse también si puede ofrecer justicia, respeto a derechos y otras demandas sociales.