Volvimos a recorrer mares, ríos, selvas, valles, planicies y, por supuesto, comunidades indígenas de cinco estados de la República mexicana, para reportar, más de seis años después, lo ocurrido en estos territorios sobre los que en 2018 el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) anunció tres de los megaproyectos que marcarían su recién iniciado sexenio: el Tren Maya, el Proyecto Integral Morelos y el Corredor Interoceánico, hoy todos recorridos por la actual presidenta Claudia Sheinbaum para confirmar el seguimiento sin restricciones de los mismos.
Tres equipos de periodistas, comunicadores, videoastas y fotógrafos convocados por Desinformémonos reportan en este Especial dos impactos sobre el medio ambiente y la vida comunitaria de cada uno de los megaproyectos mencionados. Se trata de equipos interculturales, la mayoría de comunicadores originarios de cada región reportada, con un conocimiento profundo de las localidades sobre los que se extienden las obras.
En 2019, en el Especial “Derecho de réplica. Hablan los pueblos”, Desinformémonos documentó las preocupaciones sobre el agua y los campos agroindustriales, entre muchas otras afectaciones, que traería el Tren Maya a su paso (este proyecto turístico y de carga recorre los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo). En este 2025, investigamos la llegada de la cervecera Heineken a la comunidad de Kanasín, Yucatán, y la expansión de los monocultivos menonitas y de empresas nacionales y extranjeras a lo largo de la Península de Yucatán. En ambos reportajes el avance del despojo, que sigue la ruta del tren, se confirma.
En Morelos y Puebla, regresamos al territorio que ocupa el Proyecto Integral Morelos (PIM), que contempla una termoeléctrica, un gasoducto y un acueducto. El asesinato del defensor del territorio Samir Flores Soberanes el 20 de febrero de 2019 fue el primer impacto que sufrió la comunidad de Amilcingo desde el anuncio presidencial sobre que el proyecto se echaría a andar. Aquí se habla de las secuelas familiares, organizativas y comunitarias que dejó el homicidio aún impune. En este mismo territorio, la investigación periodística recorrió los estragos del “progreso”, pero también las luchas que se levantan, principalmente en defensa del agua.
Y en Oaxaca, una de las investigaciones se centra en las secuelas que el rompeolas que empezó a construirse hace cuatro años en el puerto de Salina Cruz trae para la colonia ikoots Cuauhtémoc, como parte del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT), proyecto que conectará el oceánico Atlántico con el Pacífico para la industria y el transporte de mercancías. El segundo reportaje de esta región refiere la expansión de la militarización y la criminalización y actos represivos en contra de quienes se han opuesto a las obras del Corredor Interoceánico que afectan a sus comunidades.
Parece lejano el amanecer, no sólo para los pueblos originarios que habitan estos territorios, sino para la humanidad entera. Son las comunidades indígenas quienes están empeñadas en la preservación de los territorios que habitan, pues de ahí depende la tierra que trabajan, pero también la permanencia de sus culturas.
Antes de que anochezca, los pueblos tienen la palabra.