La sucesión por la presidencia municipal de Oaxaca de Juárez no será un proceso democrático; será un choque de trenes entre las élites morenistas. Los reclamos internos por la falta de trabajo territorial y los evidentes malos números de gestión en la capital, detonaron la ira de Noé Jara Cruz —hermano del Gobernador de Oaxaca—, quien reaccionó repartiendo vetos contra quienes disputan el control de la capital del estado.
Reclamos por “malos números” desatan la ira de Noé Jara y destapan la lucha por el control de la capital
La disputa territorial y familiar
Ausencia territorial
La dirigencia de Morena en Oaxaca está fracturada. Mientras las bases exigen caminar las colonias, la cúpula de poder, enfrascada en mantener sus privilegios, ignora el trabajo de campo y espera asegurar su posición por «dedazo», olvidando el origen del partido.
El factor familiar
Noé Jara Cruz, hermano del Gobernador Salomón Jara, actúa como un «gran elector» no oficial, amenazando con vetos a figuras como Liz Arroyo o el senador Luis Alfonso Silva, consolidando a un grupo político local por encima del proyecto nacional.
La sucesión por la presidencia municipal de Oaxaca de Juárez no será un proceso democrático; será un choque de trenes entre las élites morenistas. Los reclamos internos por la falta de trabajo territorial y los evidentes malos números de gestión en la capital, detonaron la ira de Noé Jara Cruz —hermano del Gobernador de Oaxaca—, quien reaccionó repartiendo vetos contra quienes disputan el control de la capital del estado.
El primer asalto ocurrió el pasado jueves 23 de julio en una encerrona donde confluyeron las principales figuras del partido en el estado, incluyendo al actual edil capitalino, Raymundo Chagoya; senadores como Antonino Morales y Luis Alfonso Silva Romo; así como legisladores locales y directivos de la dirigencia.
La furia de un apellido
A la hora de rendir cuentas, las matemáticas políticas no cuadraron. Los dirigentes partidistas no escatimaron adjetivos: cuestionaron severamente la deficiente operación en el municipio y señalaron sin titubeos a quienes “sólo se acuerdan del partido cuando hay elecciones”.
Las críticas cayeron directamente en la mesa donde estaban sentados Noé Jara y el presidente municipal, Ray Chagoya. Chagoya optó por el silencio institucional frente a los embates de la Secretaria del partido, quien recordó que en otros tiempos, la política se hacía gastando suela en colonias populares, no operando desde las oficinas burocráticas.
El regaño pegó directo en el ego. Tras enterarse a profundidad de las implicaciones, Noé Jara respondió con una amenaza de purga. En una reunión alterna con sus incondicionales, arremetió de frente contra la diputada Haydé Reyes Soto, Liz Arroyo y el senador Luis Alfonso Silva Romo, advirtiendo que su bloque no permitirá que ninguno de ellos se posicione en la candidatura vía “dedazo”.
Operación Cicatriz de papel
Tras la exhibición pública de las pugnas, el pasado 31 de julio la dirigencia estatal de Morena armó otra mesa para intentar una «operación cicatriz». Llegaron los mismos actores políticos que se habían lanzado acusaciones de inoperancia una semana antes, pero esta vez con instrucciones de tomarse la fotografía protocolaria de la unidad.
Pero la ironía ya estaba documentada: mientras la cúpula exige el regreso a los orígenes barriales del partido, en Oaxaca de Juárez todos los aspirantes están enfocados en la vieja práctica priista de acomodarse en la fila de los padrinazgos, inaugurando así la feroz campaña no oficial por la sucesión de la capital.
Encerrona de Morena. Las bases partidistas reclaman duramente a la administración de Ray Chagoya y al equipo de Noé Jara la falta de presencia en colonias y malos números.
Lejos de proponer trabajo de calle, Noé Jara reacciona con ataques personales y advierte vetos electorales para los «no alineados» a su grupo familiar.
Mesa de «cicatrización» orquestada por la dirigencia estatal (Alejandro Velasco) para tomar la fotografía, pero que en el fondo da banderazo de salida a una guerra sin cuartel por la candidatura del Distrito 8.
¿Qué es el «Trabajo Territorial» y por qué se simula?
En el argot político, el «trabajo territorial» significa que un funcionario visite las colonias de a pie, gestione alumbrado, hable con comités vecinales y resuelva conflictos de base antes de pedir el voto. Cuando un partido se vuelve hegemónico (como Morena en Oaxaca), sus funcionarios descubren que es más fácil pagar propaganda digital o pedir el favor del Gobernador que desgastarse gestionando el bacheo de las agencias municipales. Identificar si un candidato «camina su colonia» o si solo vive de espectaculares es vital para el voto crítico.
¿Democracia o nepotismo de Estado?
A la dirigencia nacional de Morena y a los órganos electorales: ¿Tendrá injerencia el Gobierno del Estado en la designación de las candidaturas para la capital, cediendo el control a familiares directos del Ejecutivo, o permitirán encuestas reales? ¿Se tolerará que se usen los recursos de dependencias estatales o de la dirección municipal para inflar aspirantes antes de los tiempos formales de campaña?
Denuncia el uso de recursos públicos para precampañas
Los aspirantes a presidentes municipales y diputados están obligados por ley a no desviar presupuesto en su «operación cicatriz» o promoción personal.
¿Te obligan como trabajador del municipio o del estado a acudir a reuniones partidistas «fuera de horario»? Manda el testimonio anónimo.
¿Tus calles están llenas de baches, sin luz y sin seguridad mientras los regidores se pelean la siguiente candidatura? Pasa el reporte con fotos de tu agencia.
Si notas un incremento de bardas pintadas y acarreos, exhibe las pruebas para auditar el gasto pre-electoral de Morena en la capital.
La fiscalización de los candidatos comienza desde que son aspirantes. Conecta tu voz para exhibir a los simuladores de escritorio.



