Cada vez se está más cerca de que dos cerebros puedan comunicarse entre sí sin necesidad de articular palabra.
Más que comunicación entre dos cerebros, se trataba de una zombificación de uno por el otro, era una comunicación inconsciente.
Allí, la estimulación magnética transcraneal activaba el córtex visual de su cerebro generando una especie de destello solo en caso de respuesta afirmativa.
Llevaba en su cabeza un gorro de un sistema de electroencefalografía (EEG) que recogía la actividad eléctrica de su cerebro.
Reclutaron a 10 personas de las que solo dos se conocían entre ellas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/02/ciencia/1443796169_707928.html
