Cuando era niña la intimidad familiar no existió; sus metas como profesionista fueron limitadas por su padre, todo contribuyó a creer que lo mejor era no tener familia, recuerda.
Por eso María se siente orgullosa de la vida que tiene y valora cada instante.
Como muchas otras mujeres, que deben trabajar para aportar para el sustento de la casa, Rosario sale todos los días a las 6:00 de la mañana, y regresa al hogar 12 horas después.
Entre más tráfico mejor, hay más tiempo para platicar sobre cómo va el día.
El trayecto de la casa a la escuela y de la escuela a la casa, en compañía de sus hijos son los mejores momentos en el día para María, confiesa.
Fuente: http://www.noticiasnet.mx/nota/10182/ser-madre-matar-al-ogro-de-la-violencia-y-vivir-la-vida-en-libertad
