El Colegio Médico de Wisconsin ha determinado que la meditación puede reducir a la mitad el riesgo de sufrir un paro cardíaco o cerebral, además de beneficiar en la disminución de la presión sanguínea.
Si alguien me hubiera dicho hace unos años que la meditación iba a convertirse en un hábito de mi día a día, no le habría creído.
Como explicaba el escritor Og Mandino, «la meditación y la oración alimentan el alma».
En su opinión, ese proceso destaca la liberación de emociones trascendentales, gracias a la estimulación repetitiva de rituales como la oración o la meditación.
Durante un estudio de la Universidad Thomas Jefferson, en Filadelfia, inyectó un rastreador radiactivo a un monje budista, para descubrir el movimiento del cerebro con la meditación.
Fuente: http://cnnespanol.cnn.com/2016/05/13/la-meditacion-mas-cientifica/
