El papa Francisco, en la plaza de San Pedro del Vaticano el 11 de mayo.
En primer lugar, rechazando al embajador de Francia ante la Santa Sede precisamente por haberse «acreditado» su condición de homosexual.
Francisco ha logrado que la percepción revolucionaria de su pontificado haya sobrepasado las evidencias «materiales».
Impresionó a los creyentes y a los agnósticos aquel pasaje inaugural del pontificado en el que Francisco se preguntaba quién era él para juzgar a los gays.
GIORGIO ONORATI EFE AtlasEl fervor que Francisco ha despertado en la sociedad contemporánea -más evidente entre los ateos que entre los fieles- llega al extremo de atribuirle declaraciones nunca proclamadas y proezas jamás realizadas.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/13/actualidad/1463125487_628901.html
