Giacomo Puccini unía a esta condición, además, otra igualmente importante cuando se trata de coches: era inmensamente rico.
Los Bayard estaban considerados coches de prestaciones altísimas (nada más y nada menos que unos increíbles 11 CV con un motor bicilíndrico) y Puccini no pudo resistirse.
A partir de entonces las ansias del músico por disponer siempre del último modelo de automóvil se hicieron casi obsesivas.
De hecho, quizá demasiado como lo atestiguan las numerosas multas que recibió por conducción temeraria y algunos accidentes que sufrió.
El maestro ponía al volante la misma intensidad que reflejaba en su música: le gustaba mucho correr y la velocidad.
Fuente: http://motor.elpais.com/actualidad/inventor-los-todocaminos-fue-giacomo-puccini/
