La máxima festividad de los pueblos originarios de Oaxaca ha sido convertida en una pasarela de relaciones públicas para la cúpula del poder. Mientras miles de ciudadanos enfrentan la privatización del espacio y opacidad en el boletaje, el gobernador Salomón Jara, ministros de la SCJN, gobernadores regionales y embajadores acapararon los espacios privilegiados del Auditorio Guelaguetza.
La máxima festividad de los pueblos originarios de Oaxaca ha sido convertida en una pasarela de relaciones públicas para la cúpula del poder. Mientras miles de ciudadanos enfrentan la privatización del espacio y opacidad en el boletaje, el gobernador Salomón Jara, ministros de la SCJN, gobernadores regionales y embajadores acapararon los espacios privilegiados del Auditorio Guelaguetza.
Guelaguetza VIP: La 4T y la élite política acaparan palcos de honor entre denuncias de privatización
El discurso oficial romantiza «las raíces», pero los mejores espacios del recinto son controlados para entregar pases de cortesía a funcionarios, jueces y figuras mediáticas.
El Factor Contraste: Las Élites vs. El Pueblo
Bajo una narrativa institucional que apela a la «hermandad comunitaria», el Primer Lunes del Cerro exhibió una de las mayores contradicciones de la actual administración estatal: la privatización de facto de la celebración popular. El Auditorio Guelaguetza fue habilitado como una fortaleza de relaciones públicas donde el Palco A —la zona de mayor exclusividad— se reservó casi en su totalidad para complacer a la clase política de la autodenominada Cuarta Transformación, al aparato judicial y a invitados internacionales.
Lejos del alcance de los ciudadanos oaxaqueños promedio —quienes enfrentaron esquemas de reventa, escasez de boletos y protestas magisteriales al exterior del recinto—, el escenario interno sirvió para agasajar a figuras de primer nivel.
La pasarela gubernamental
Durante la función matutina, el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, orquestó la pasarela compartiendo palco con el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar Ortiz. En la misma zona VIP cobraron sus lugares de honor la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, y el gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar.
Al pase de lista oficialista se sumaron la secretaria de Turismo del Gobierno de México, Josefina Rodríguez Zamora, la coordinadora Residente de la ONU en México, Allegra Baiocchi, y diversos representantes diplomáticos custodiados por nutridos esquemas de seguridad pagados con el erario.
Por la tarde, la dinámica de apropiación VIP se repitió. El palco central integró a los músicos del grupo comercial Los Tigres del Norte, reconfirmando que el acceso a la zona baja del auditorio obedece a jerarquías políticas, financieras y mediáticas, mientras las delegaciones de San Pablo Villa de Mitla, Villa de Zaachila o San Juan Bautista Tuxtepec fungían como mera escenografía viva para el consumo de la élite.
El bloque gubernamental acapara los espacios VIP. Asisten el Gobernador, titulares del Poder Judicial de la Federación, gobernadores de Veracruz y Chiapas, y embajadores.
Mientras la élite ocupa pases de cortesía financiados con presupuesto público, ciudadanos enfrentan opacidad en el boletaje, reventa y nulo acceso a las zonas preferenciales.
Se consolida la pasarela mediática con la presencia de agrupaciones comerciales (Los Tigres del Norte) en los asientos reservados, relegando el protagonismo de las comunidades originarias.
¿Público o Privado?
¿Qué opinas de que los mejores lugares de una festividad que se ostenta como «del pueblo» se aparten año con año mediante pases de cortesía para magistrados, embajadores, gobernadores y artistas comerciales?
¿Cómo leer la cobertura de las fiestas oficiales sin caer en la propaganda?
Durante las transmisiones de la Guelaguetza, las agencias oficiales y los medios subvencionados utilizan un lenguaje enfocado en el «colorido», la «hermandad» y los «aplausos». El objetivo periodístico de este vocabulario es invisibilizar los acuerdos políticos que se negocian en los palcos y romantizar el evento.
Para no caer en esta propaganda de Estado, la audiencia debe desarrollar un pensamiento crítico: observar minuciosamente quiénes están sentados en las primeras filas, cuestionar cuánto costó la logística de sus traslados y custodia con cargo al erario, y auditar si los verdaderos portadores de la tradición (las delegaciones de los pueblos originarios) reciben una remuneración digna por su trabajo, o si son utilizados únicamente como escenografía cultural gratuita para la foto de las autoridades en turno.
Rendición de cuentas a la SECTUR y Gobierno del Estado
Exigimos públicamente al gobierno estatal y a la Secretaría de Turismo: ¿Cuándo transparentarán la lista completa y el número exacto de pases de cortesía entregados a funcionarios, jueces y políticos de la 4T en el Palco A, y cuál es el desglose real de los ingresos de la taquilla que sí se cobró al público?
