Y si Rousseff no hubiera perdido la confianza del Congreso.
El hecho, excepcional, va a suponer una prueba importante para medir el pulso de la joven democracia brasileña.
La democracia de Brasil, se está demostrando, a pesar de todo, más sólida de lo que puede parecer fuera de sus fronteras.
El Ejército ha dormido tranquilo y el Supremo ha vigilado y controlado cada paso del doloroso rito del impeachment.
Es posible que, en el futuro, Brasil tenga que revisar ese punto complejo de la Constitución.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/12/actualidad/1463076317_856703.html
