Bajo la complacencia y opacidad del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, la «Expo Guelaguetza 2026» en el andador Macedonio Alcalá se ha convertido en un corredor de piratería extranjera. Revendedores sin padrón público desplazan a los artesanos locales, previo pago de cuotas ilegales de hasta 20 mil pesos exigidas presuntamente por las autoridades municipales para defraudar al turismo
Macedonio Alcalá se llena de piratería china; acusan cobros de hasta $20 mil por puesto en la Guelaguetza
Mientras el municipio margina a las familias artesanas oaxaqueñas, la Dirección de Comercio en la Vía Pública instaura una caja negra financiera cobrando miles de pesos a revendedores de bisutería asiática.
La tarifa negra: 20 mil pesos por puesto
Lo que en el papel se promocionó como un corredor para honrar la riqueza del «corazón cultural de México», en la práctica es un monumento a la corrupción de la administración de Oaxaca de Juárez. La instalación de la Expo Guelaguetza 2026 sobre el andador Macedonio Alcalá (a la altura de Berriozábal) ha operado bajo un absoluto mutismo por parte del presidente municipal y sus directores operativos.
El punto de acuerdo impulsado recientemente en el Congreso local expone que el Ayuntamiento capitalino nunca emitió una convocatoria pública, ni lineamientos, ni reglas de operación claras. Por el contrario, se denunció que en la Dirección de Comercio en la Vía Pública opera el cobro opaco de cuotas extraordinarias que oscilan entre los 15 mil y 20 mil pesos por espacio, dinero que no se ha comprobado si ingresa íntegro a las arcas de la Tesorería Municipal o termina en los bolsillos de funcionarios e inspectores.
Mercancía china en el ‘Corazón Cultural’
El fraude institucional es doble: además del posible peculado, se materializa un engaño masivo al consumidor y un despojo a la economía artesanal. Quienes logran pagar las extorsionantes cuotas del Ayuntamiento no son los creadores originarios que bajan de sus comunidades para vender textiles de telar o barro negro, sino revendedores y «fayuqueros».
Un recorrido por el tianguis del andador Macedonio Alcalá basta para constatar que los puestos están atestados de jabones industriales, aceites de esencia genéricos, bisutería y mercancía de origen asiático (China e India). Los verdaderos artesanos oaxaqueños son hoy la minoría en su propia fiesta, desplazados por un gobierno municipal que privilegió el cobro del «derecho de piso» por encima de la identidad del estado.
El marco legal de protección patrimonial violado en casa
La incongruencia política raya en el cinismo. Durante años, el Congreso de Oaxaca y el gobierno estatal han impulsado (con bombo y platillo) declaratorias de protección patrimonial para blindar la indumentaria de Tlahuitoltepec o el diseño del huarache de Yalálag frente a la apropiación cultural de transnacionales como Adidas o Levi’s.
Sin embargo, mientras las autoridades rasgan sus vestiduras en foros internacionales, en el territorio local es el propio Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez el que patrocina el despojo cultural y el engaño al turismo nacional y extranjero, simulando ferias folclóricas que solo sirven para encubrir la venta de mercancía industrial de importación masiva.
El gobierno y el Congreso presumen leyes de protección al patrimonio cultural contra la apropiación de marcas extranjeras.
El Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez instala la Expo Guelaguetza en Macedonio Alcalá sin publicar lineamientos ni padrón oficial de comerciantes.
Se documentan denuncias sobre el cobro opaco de hasta 20 mil pesos por puesto. El andador turístico termina convertido en un corredor comercial de piratería china e india que engaña al turismo y desplaza a las comunidades artesanas.
¿Protección o negocio?
¿Qué opinas del silencio del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez frente al desplazamiento de las familias artesanas oaxaqueñas y la imposición de tianguis de piratería disfrazados de ‘Expo Guelaguetza’ en pleno Centro Histórico?
¿Cómo fiscalizar las convocatorias y cobros de puestos en la vía pública?
Cuando un ayuntamiento instala ferias o exposiciones en el marco de festividades tradicionales, debes tener muy claro algo: el andador turístico, las plazas y las calles no son propiedad privada del presidente municipal ni de sus inspectores de comercio, son bienes de dominio público.
Todo cobro que se le exija a un comerciante (ya sean 50 pesos o 20 mil) debe estar estrictamente tabulado en la Ley de Ingresos Municipal aprobada por el Congreso, y debe pagarse a cambio de un recibo oficial debidamente timbrado por la Tesorería. Si el comerciante entregó efectivo a un funcionario y no recibió dicho comprobante fiscal, estamos frente a un delito de extorsión y cohecho. Un ciudadano alfabetizado mediáticamente aprende a consultar el módulo de Licencias y Permisos en la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) para verificar si los vendedores ingresaron formalmente su dinero al erario, o si esas cuotas alimentaron una caja negra de corrupción municipal e inspectores.
Rendición de cuentas al Ayuntamiento y Profeco
Exigimos públicamente al gobierno municipal de Oaxaca de Juárez y a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco): ¿Cuándo harán público el Padrón Oficial de Expositores, los folios de los recibos de Tesorería que justifiquen el cobro de hasta 20 mil pesos y por qué se permite el engaño al turismo haciendo pasar piratería asiática como artesanía local?
