La guerra mutante sigue y entra sigilosamente en Europa.
Rusia está ganando en Siria lo que perdió en Ucrania.
Si Ben Ali cayó el 14 de enero y Mubarak el 11 de febrero, Bachar el Asad bien podía caer en marzo.
De las 21.000 víctimas mortales contabilizadas por la Red Siria de Derechos Humanos en 2015, el 75% lo ha sido a manos del Gobierno legítimo que apoya Moscú.
Pero la peor decisión es no tomar ninguna, que es lo que está haciendo la comunidad internacional ante la destrucción de Siria y el genocidio que hay allí en marcha.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/10/actualidad/1455127288_858021.html
