Sin embargo, ahora que se ha asegurado la candidatura, por lo visto Trump siente la necesidad de parecer más respetable.
Esta es la historia hasta la fecha: el pasado otoño, Trump dio a entender que rompería con la ortodoxia republicana subiéndoles los impuestos a los ricos.
Entonces, ¿por qué, de todas las personas posibles, recurriría Trump a estas dos para, ejem, arreglar sus números?
Podría ser los pocos impuestos que paga, revelación que perjudicó a Mitt Romney en 2012.
Ahora bien, la incoherencia entre la retórica de Trump y sus propuestas concretas no parece que le haya perjudicado durante las primarias republicanas.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/05/13/actualidad/1463146112_322747.html
