Oaxaca · Cultura y pueblos indígenas
«Esto es extractivismo cultural»: el artista triqui Joel Merino denuncia que nadie sabe dónde están sus 12 obras del Museo Indígena de Querétaro
Las doce piezas de la serie «Tu’cuaj», expuestas en el Museo Indígena de Querétaro, siguen sin aparecer. El artista de San Juan Copala sostiene que el INPI, el Municipio y el Gobierno de Querétaro admitieron por escrito que no tienen inventario ni actas; la nota está abierta a la réplica de las instituciones.
«Estoy más que enojado, es un sentimiento de frustración y rabia. Es el colmo que nadie sepa dónde están mis 12 obras», dice el artista y promotor cultural triqui Joel Merino López, originario de San Juan Copala, Oaxaca. Las doce piezas de su serie «Tu’cuaj» se encontraban en el Museo Indígena de Querétaro, dentro del Centro de Desarrollo Artesanal Indígena (CEDAI), y, según el artista, desde hace años no se sabe de su paradero.

Qué pasó con las obras
Merino explica que el espacio fue desmantelado durante la pandemia de covid-19, hace seis años, por el gobierno municipal y el estatal de Querétaro y por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI). Dice que las tres instancias admitieron por escrito que se desmanteló un espacio cultural, y que se borró el rastro de las 12 obras sin levantar un inventario ni resguardar los derechos del autor ni de la comunidad.
Las piezas, subraya, no son solo una manifestación plástica individual: son un acervo de identidad, memoria visual y narrativa comunitaria del pueblo triqui migrante radicado en Querétaro. La colección fue resguardada y expuesta en un recinto que administraban de manera colaborativa el INPI (antes CDI), el Gobierno del Estado y el Municipio de Querétaro.
Según el artista, cuando pidió formalmente que le devolvieran las obras, las autoridades se negaron con el argumento de transiciones administrativas internas del CDI y del INPI y de la supuesta inexistencia de un contrato formal de comodato.

Denuncia y documentos
Merino asegura que en 2020 denunció públicamente que el museo operaba en condiciones inadecuadas de conservación, con humedad y sin protocolos de resguardo, y que las piezas fueron retiradas de la sala sin aviso, sin su consentimiento y sin acta circunstanciada de entrega-recepción. Presentó la denuncia bajo la carpeta de investigación CI/QRO/35603/2020 ante la Fiscalía General del Estado de Querétaro.

«Lo que está probado por escrito en el expediente penal y en las resoluciones de transparencia es que las autoridades actuaron con negligencia y borraron la cadena de custodia. Si fue robo, pérdida o encubrimiento, le corresponde a la Fiscalía determinarlo con las pruebas de “cero registros” que las propias dependencias firmaron», afirma.
El artista cita las resoluciones de los órganos garantes RDAA/0377/2026/OPNT y RDAA/0352/2026/OPNT, y la solicitud INPI2618811, que según él confirman el deslinde institucional y que no existen inventario ni expedientes. El 21 de octubre de 2026, de acuerdo con su relato, el INPI confirmó su declaración de incompetencia. En esa resolución, indica, el Instituto reconoce que las obras ingresaron en 2015, pero sostiene que al concluir su participación en 2018 y cerrarse el espacio en 2023 no quedó acta de entrega-recepción de las obras de autoría particular. El órgano garante señaló además que el INPI incumplió el plazo legal de tres días para notificar la incompetencia.
Lo que exige
Merino pide la reparación integral y colectiva del daño y el reconocimiento público de responsabilidad de las tres instituciones. Plantea además la creación de un centro cultural para el pueblo triqui migrante que vive en Querétaro y protocolos obligatorios de registro, inventario y conservación del patrimonio artístico y cultural de las comunidades indígenas en espacios públicos.

Dice que frente a los intentos de calificar lo ocurrido como un «conflicto privado entre particulares», las resoluciones confirman por escrito que las dependencias carecen de inventario y expedientes. Y recuerda que, semanas después de desmantelar el espacio supuestamente por el covid-19, el inmueble fue reabierto por las mismas autoridades como Mercado Artesanal Querétaro.
Un caso con antecedentes
La denuncia de Merino no es nueva. Pie de Página la documentó en agosto de 2026 en un reportaje de Andrea Amaya, «Extractivismo cultural: el artista triqui al que el Estado le retiene y daña 12 obras desde hace una década». Según ese texto, la entonces CDI invitó al artista en 2014 a la exposición inaugural del CEDAI, que abrió el 27 de enero de 2015; no hubo contrato y todo fue de manera verbal. En 2016, al terminar el periodo de exhibición, se le pidió verbalmente que dejara las piezas más tiempo; en 2020 denunció humedad y filtraciones, y la denuncia penal de diciembre de ese año se clasificó primero como robo y luego como abuso de confianza. Esa nota recoge también que el Municipio de Querétaro respondió con «cero resultados» y que, según el artista, el INPI dice haber transferido los bienes al Municipio. El CEDAI cerró de forma definitiva en 2023.
Esta diferencia importa: el artista y los reportes de 2026 hablan de obras desaparecidas o en paradero no confirmado, mientras que en 2020 la prensa local las describía como robadas. En el material recabado, ninguna autoridad ha informado dónde están ni en qué estado se encuentran.
AMI · ¿Qué documentos prueban que una obra estaba bajo resguardo?
- Busca el acta de entrega-recepción. Es el documento que dice qué se entregó, a quién y en qué estado. Sin ella, nadie puede demostrar a dónde fue una pieza.
- Pregunta si hubo comodato o contrato. Aquí todo fue verbal: eso no borra la responsabilidad de la institución que exhibió las obras, pero cambia cómo se tipifica el caso (robo o abuso de confianza).
- Pide por transparencia el inventario. Que una dependencia responda «cero registros» también es información: significa que no hay un expediente que lo respalde, no que la obra no existiera.

