La destitución de la presidenta Dilma Rousseff, lejos de resolver la profunda crisis institucional que vive Brasil, la profundiza.
Durante los próximos 180 días —y hasta 2019 en el caso de que Rousseff sea definitivamente destituida— ocupará la más alta magistratura de Brasil el vicepresidente Michel Temer, del Partido Democrático do Movimento Brasileiro (PMDB).
También hay que recordar que Temer pertenece al mismo partido que el verdadero motor de la destitución de Rousseff, Eduardo Cunha, que desde la presidencia del Congreso ha impulsado el proceso.
Mientras tanto, Temer se enfrenta a una tarea titánica en un país que no puede permitirse más parálisis.
Aunque su arranque haya sido muy cuestionable, Temer está obligado a abordar con seriedad estos desafíos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/05/12/opinion/1463073412_341127.html
