“Los que dicen que el homosexual es un enfermo son los que están enfermos”
Los que dicen que el homosexual es un enfermo, son los que están enfermos.
La descomposición del hombre no viene de la droga; a la droga se va, igual que se va al alcohol, por otra cosa.
Una distancia que aún agrandó más su actitud ante las mujeres abortistas y su defensa de los derechos de los homosexuales.
Su primer pulso llegó en 1995 cuando Juan Pablo II le envió como coadjutor a Chiapas, en plena efervescencia zapatista.
Cuatro años después fue enviado, como castigo, al árido obispado de Saltillo, en Coahuila, al norte del país.
Fuente: http://elpais.com/sociedad/2014/07/13/actualidad/1405281179_927346.html

