La política oaxaqueña volvió a exhibir su capacidad para el surrealismo y la amnesia selectiva. Este sábado, en Huajuapan de León, un evento oficial sobre vivienda sirvió de escenario para una guerra de porras y rechiflas, donde las bases de Morena intentaron humillar públicamente al exgobernador (y hoy flamante senador morenista) Alejandro Murat Hinojosa.
De los aplausos a la amnesia: morenistas abuchean a Murat en Huajuapan y Sheinbaum les pone freno
El teatro político oaxaqueño
La metamorfosis ex-priista
La escena política retrató a figuras como Liz Concha y otros ex-legisladores priistas —quienes prosperaron al amparo del muratismo— fingiendo no conocer a su antiguo jefe para no desencajar en las nuevas filas de Morena.
El mensaje de control de Sheinbaum
Frente al acoso interno, la Presidenta optó por ejercer su autoridad y enviar un mensaje directo a las bases en Oaxaca: los senadores ex-priistas como Murat que votan a favor de las reformas de la Cuarta Transformación están blindados por el gobierno federal.
La política oaxaqueña volvió a exhibir su capacidad para el surrealismo y la amnesia selectiva. Este sábado, en Huajuapan de León, un evento oficial sobre vivienda sirvió de escenario para una guerra de porras y rechiflas, donde las bases de Morena intentaron humillar públicamente al exgobernador (y hoy flamante senador morenista) Alejandro Murat Hinojosa.
Mientras Murat, con piel gruesa, encajaba los abucheos sin inmutarse desde las gradas principales, las contradicciones afloraban a escasos metros: varios ex-priistas que durante su sexenio medraron y ocuparon espacios de poder se movían incómodos, optando por una «prudente distancia» para no saludar a quien los encumbró políticamente en el pasado.
Dos gobernadores, dos tratos, una jefa
El contraste fue brutal. Cada vez que el micrófono mencionaba al actual gobernador, Salomón Jara Cruz —sentado cómodamente junto a Claudia Sheinbaum en el templete—, estallaban vítores ensordecedores. Y de manera inmediata, cualquier mención al exgobernador desataba arengas de repudio de las bases obradoristas oaxaqueñas, decididas a cobrar factura por el pasado priista.
En el templete se hablaba de la meta de construir 64 mil 254 viviendas para Oaxaca a través de Conavi, Infonavit y Fovissste; sin embargo, en el graderío el verdadero tema era el ajuste de cuentas políticas. Y ahí apareció otra postal de amnesia: diputadas locales que hicieron carrera bajo las siglas del PRI, como Liz Concha, presenciaban los ataques a su antiguo líder enfundadas en su nuevo pragmatismo cuatroteísta.
«Aunque no les guste»: El manotazo de Sheinbaum
Ni el testimonio de mujeres beneficiarias por los créditos hipotecarios lograba silenciar la rechifla antimuratista. Fue entonces cuando la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, decidió intervenir y trazarle la línea roja a la militancia de Oaxaca.
“Por cierto, ese senador Murat, les puedo decir tres cosas buenas, aunque no les guste”, soltó Sheinbaum, enmudeciendo el graderío.
Y comenzó a enumerar el saldo a favor por el cual Murat está políticamente exculpado en Palacio Nacional:
1. Su voto clave en el Senado a favor de la reforma al Poder Judicial.
2. Sus gestiones desde la Comisión de Relaciones Exteriores para frenar los impuestos a remesas en EE.UU.
3. Su cabildeo para proteger los intereses de mexicanos frente a políticas extranjeras.
“Así que también hay que reconocer lo bueno de las personas”, remató la Presidenta. Un gancho al hígado para quienes pensaron que Murat llegó de infiltrado. Con una sola frase, la principal figura del movimiento silenció a la militancia y demostró que, en la alta política nacional, los votos de los senadores valen más que el rencor de las bases locales.
Acto gubernamental «Vivienda para el Bienestar». El exgobernador Alejandro Murat asiste como invitado de la Presidenta y es colocado cerca del presídium.
Militantes de Morena y ex-priistas conversos atacan con rechiflas y arengas cada movimiento del senador Murat, mientras vitorean a Salomón Jara.
Sheinbaum, harta del hostigamiento a su aliado legislativo, toma el micrófono y enumera en tres puntos por qué Murat es útil y valioso para su administración.
Transfuguismo Político y Pragmatismo
El Transfuguismo Político ocurre cuando un político cambia de partido renunciando a su ideología original únicamente por conveniencia y sobrevivencia. En México es un fenómeno llamado «chapulineo». Sin embargo, el fenómeno visto en Huajuapan exhibe el Pragmatismo de Estado: a Claudia Sheinbaum y Morena no les importa el pasado o el partido de origen de un político (como Murat), siempre y cuando sus votos en el Senado garanticen la aprobación sin frenos de las reformas de la Cuarta Transformación. Es una transacción: impunidad o resurrección política a cambio de sumisión legislativa.
Rendición de cuentas al Gobernador y dirigencia
A las bases y dirigentes de Morena en Oaxaca: Después de que la propia Presidenta frenara los abucheos y pidiera «reconocer lo bueno» de un exgobernador priista que hoy le sirve a su agenda, ¿dejarán de simular un desprecio que la cúpula nacional ya perdonó? ¿O seguirán fingiendo que son diferentes a los «chapulines» ex-priistas que hoy aplaudían a su lado en el mismo evento?
La memoria política no se borra cambiando de color
El chapulineo daña la vida democrática del estado. Te invitamos a tener memoria y exhibir a quienes cambian de partido para no ser investigados.
¿Conoces a ex-funcionarios priistas que se hicieron millonarios en el sexenio pasado y hoy ocupan cargos en el actual gobierno? Comparte la información.
El perdón presidencial no borra las cuentas pendientes en Oaxaca (como el Cártel del Despojo). No permitas que el discurso oculte la impunidad.
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