En un abierto acto de intimidación y censura institucional, el gobernador Salomón Jara Cruz anunció la creación de un catálogo de portales y medios de comunicación que considera «enemigos» o llenos de «odio», advirtiendo públicamente que se negará a responder los cuestionamientos de la prensa crítica tras finalizar las festividades de la Guelaguetza.
Jara amenaza con ‘lista negra’ de medios para vetar preguntas; acusa ‘odio’ desde el municipio capitalino
El titular del Poder Ejecutivo condiciona la rendición de cuentas a la simpatía hacia su gobierno, sentando un grave precedente de sesgo discrecional y censura previa en Oaxaca.
El anuncio de las ‘listas negras’
El gobernador del estado, Salomón Jara Cruz, lanzó una amenaza directa contra la libertad de prensa en Oaxaca al anunciar la creación formal de una «lista negra» institucional para vetar el escrutinio de los medios de comunicación que resulten incómodos a su administración.
Bajo la etiqueta descalificativa de «portales de odio», el mandatario estatal sentenció: “Vamos hacer una descripción de todos los portales que nos odian para que cuando ustedes me pregunten de esos portales si está dentro de eso no se los voy a contestar”. Esta declaración —emitida desde la máxima tribuna del poder ejecutivo— representa una flagrante violación al derecho a la información de la ciudadanía, pues condiciona el acceso a las respuestas gubernamentales a la sumisión de la línea editorial del medio.
El marco legal del derecho a la información
Lejos del discurso oficial de encasillar la fiscalización periodística como «puro odio que ya no piensa», el marco constitucional es claro: las conferencias de prensa y la rendición de cuentas no son concesiones de simpatía del gobernante en turno, sino obligaciones legales financiadas con impuestos.
Al negarse a contestar preguntas de medios específicos, la administración autodenominada como «izquierda humanista» incurre en censura previa y en un uso discrecional de las vías de comunicación pública, enviando un mensaje de intimidación para forzar a la prensa a ejercer una «crítica» a modo que no incomode la investidura gubernamental.
El ataque al gabinete de la capital
Además de la amenaza a la prensa, Jara Cruz utilizó el espacio para destapar la profunda fractura política que existe entre el Palacio de Gobierno y el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez. En un intento de deslindar de palabra al presidente municipal, Ray Chagoya, el gobernador descargó un ataque frontal contra el círculo primario del edil.
Jara señaló directamente a Martín Gamboa, jefe de la oficina de gabinete de Chagoya, como uno de los orquestadores de la campaña en su contra: “Hay un tal Gamboa, jefe de la oficina de gabinete, terrible, terrible, mucho odio”, declaró. Este señalamiento evidenció que detrás del anuncio de la «lista negra» mediática, se esconde también una disputa de facciones políticas que intenta ser dirimida a través de la estigmatización pública.
Periodistas y medios de comunicación locales y nacionales auditan las fallas logísticas, opacidad y protestas durante la temporada de Guelaguetza.
El gobernador Salomón Jara Cruz descalifica a la prensa crítica etiquetándola de «portales de odio».
El mandatario estatal anuncia que elaborará una lista de medios censurados a los que, por decreto, se negará a responderles preguntas públicas.
¿Rendición de cuentas o aplausos?
¿Consideras que un gobernador elegido democráticamente tiene el derecho de hacer «listas negras» para no contestarle a la prensa que critica sus errores administrativos?
¿Por qué las ‘listas negras’ de medios vulneran el derecho a la información de los ciudadanos?
Cuando un gobernante califica a la prensa crítica como «portales de odio» o «medios enemigos», no está atacando únicamente al periodista o al medio de comunicación: está atacando el derecho a saber de miles de ciudadanos que se informan a través de esas plataformas.
Las conferencias de prensa y las respuestas de los funcionarios públicos son una obligación de rendición de cuentas financiada con los impuestos del pueblo, no una concesión de amistad o simpatía del gobernante. Un ciudadano alfabetizado mediáticamente entiende que la crítica periodística no es «odio», sino la herramienta indispensable para auditar al poder en una democracia. Permitir que el gobierno filtre quién puede preguntar y quién no, es abrirle la puerta al autoritarismo y a la desinformación de Estado.
Rendición de cuentas al Gobierno del Estado y a la CEAPP
Exigimos públicamente al gobierno estatal y a la Coordinación General de Comunicación Social: ¿Se están utilizando recursos públicos y áreas de monitoreo del gobierno para elaborar catálogos de persecución contra la prensa, y qué postura tomarán los organismos defensores de periodistas ante esta amenaza de veto desde el poder ejecutivo?
