En enero de 2012, a mes y medio de ser asesinados Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, ambos normalistas de Ayotzinapa, sus compañeros seguían movilizados para exigir justicia.
Sus compañeros de inmediato se organizaron para demandar justicia.
Todos ellos, así como quienes los acompañan en su lucha, reconocen que, si no se les hace justicia, habrá más crímenes de Estado como este.
Que los estudiantes de Ayotzinapa anticiparan otro ataque es muestra de la asediada historia que han vivido sus escuelas.
La condición de pobreza, la cual es origen de la gran mayoría de los normalistas rurales, los hace extremadamente sensibles a la naturaleza sistémica de la injusticia.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/05/opinion/020a1pol
