La peluquería, un oficio como alternativa para mejorar la vida de jóvenes zapotecas y hacerles emprendedores

Diana MANZO / Corresponsal
Juchitán, Oax., (pagina3).- En la segunda sección de Juchitán, Oaxaca, un peluquero zapoteca de nombre Jersaín Sibaja Morales -de 50 años de edad- imparte clases sobre el arte de cortar, peinar, arreglar y cuidar el cabello.
Su alumnado son mujeres y hombres jóvenes que por diversas situaciones, especialmente -la económica- abandonaron la educación superior y eligieron dedicarse a este oficio de antaño.
Enseñar y compartir este arte que heredó de su abuelo en su niñez hace más de tres décadas y que perfeccionó durante su estancia en la Armada de México, le ha traído grandes beneficios a Jersaín.

Entre ellos, haber enseñado a un grupo de migrantes centroamericanos cuando cruzaron territorio juchiteco, les capacitó y ahora algunas personas son dueñas de una peluquería en los Estados Unidos.
Pero su mayor satisfacción es contribuir con los suyos, con la sociedad juchiteca, porque a través de su escuela, jóvenes han logrado emprender y ser exitosos.
Asimismo ha contribuido a que jóvenes con alguna adicción, hoy tengan un oficio digno como lo es la peluquería.
Actualmente son 16 peluquerías o barberías que funcionan en Juchitán, Oaxaca, y la mayoría son de sus alumnas y alumnos.
Eso le sienta bien a Jersaín, saber que sus enseñanzas han mejorado su calidad de vida.
El creer es poder, asegura este peluquero que entre sus más grandes hazañas está el haberle cortado el cabello al ex presidente de la República Ernesto Zedillo.

Jersaín domina la técnica del arte de la peluquería y aunque nunca acudió a una academia profesional, la herencia de su abuelo funcionó y, lo mejor, es que lo comparte con jóvenes de su comunidad.
Cuando comenzó, las clases eran totalmente práctica y directamente desde el salón, actualmente tiene un propio espacio donde enseña clases presenciales, teóricas y prácticas a fin de que se logre un mejor aprendizaje.
Como prácticas, acuden a colonias y secciones de Juchitán, donde se ofrecen cortes de cabello totalmente gratuitos.
Ver que un joven se gradúe y pone su peluquería, cuando meses atrás andaba metido en drogas o alcohol y cuando su futuro era incierto, genera en Jersaín un aliciente para no detenerse y continuar capacitando a más jóvenes de su comunidad.
También es satisfactorio en general saber que una joven o un joven aprendió a cortar cabello y tiene un futuro emprendedor.
Recientemente doce jóvenes se graduaron y seguramente abrirán su espacio para comenzar a cortar el cabello, porque Jersaín cree que entre más barberías o peluquerías existen, este oficio tiene vida.
*Ivan Martínez, uno de sus discípulos…
El sonido de la tijera y de la máquina rasuradora es constante en la peluquería “Shalom” que con el lema “Para formar un caballero, se necesitan varias cosas, entre todas, visitar al peluquero”, lleva 10 años de existencia.
Iván Martínez es un joven peluquero que heredó la experiencia de Jersaín y ahora también imparte clases de este arte.
Confiado y seguro de que la peluquería cambia la vida de las personas, confiesa que en estos 6 años de ejercer la profesión ha visto en jóvenes adictos a drogas y otras sustancias cambiar su vida cuando aprende el arte de la peluquería, lo cual es su mayor satisfacción.
El joven asegura que quizá muchos no creen que este oficio da para vivir y lo toman de menos, pero para él y a quienes hoy son peluqueros es una forma de vida y de obtener ingresos personales y familiares.

Iván aprendió de su maestro Jersaín que para llegar a tener éxito en este arte no solo es aprender a cortar el cabello bien, sino es la higiene personal, disciplina y ser agradable.
La práctica y el buen humor cuenta mucho, dice Jersaín, que son dos de los elementos que constantemente comparte con sus alumnos para poder triunfar en este oficio.
En esta última generación, 12 peluqueras y peluqueros se graduaron.
Las mujeres aprenden nuevas técnicas y cortes.
Las clases se imparten de forma intensiva y presencial durante 90 días, es decir en tres meses con la disciplina y el conocimiento, listos para poner su barbería.


