No nos engañemos: es una conducta egoísta con la que se pide paso aunque no se pueda.
Incluso se ven conductores que cierran los ojos y entonan un sálvese quien pueda antes de circular por una rotonda.
Siempre se queda uno con las ganas de preguntarles por qué lo hacen y si realmente ganan algo con ello.
En ocasiones el conductor, arrepentido de taponar la calle, intenta en vano dar marcha atrás.
Incluso la DGT es consciente de ello y lanza campañas de vez en cuando para mostrarnos cómo se usan.
Fuente: http://motor.elpais.com/conducir/los-13-vicios-identifican-conductor-egoista/
