La excepcionalidad americana , tan cara a políticos y pundits, podría sin más adherirse a la uniformidad aletargada del resto de Occidente.
No hay ya mucho margen de error , advierte el economista principal del Fondo, mientras el mundo en su conjunto, con sus evoluciones desiguales de siempre, vive ya círculos viciosos de intensidad y profundidad diversas, pero todos en torno a un deslizamiento a la baja de la actividad económica global.
No hay recesión o crisis como la de 2008 a la vista, pero la nefasta tendencia al estancamiento secular, relativo como todo en la vida, es nuevamente puesta en circulación y documentada con precisión y angustia por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su más reciente informe sobre la economía mundial.
El cuadro político que asfixia hoy a Brasil y amenaza con llevarlo a una crisis aun más profunda que la que vive no es excepcional, como no son amplias las posibilidades de desplegar correctivos de emergencia que eviten que tales tendencias desemboquen en un estancamiento abiertamente recesivo.
El escenario que parece preocuparle más al FMI es el deslizamiento sostenido a la baja del crecimiento del producto interno bruto (PIB) que se retroalimenta al desalentar la inversión y exacerba las tensiones políticas, haciendo todavía más difícil ajustar la economía: así, más o menos, ha interpretado The Economist la entrega más reciente del Fondo.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/17/opinion/015a1pol
