Ahora bien, ese partido, que en más de 55 años sólo realizó seis congresos nacionales, a partir del 16 de abril debería discutir en su VII Congreso Nacional nada menos que la política cubana de aquí hasta 2030.
Sobre todo, la frágil economía cubana deberá centrarse en superar la dependencia de aliados hoy en graves dificultades, como los gobiernos llamados progresistas de América del Sur y Venezuela, en particular.
La alimentación popular sana y abundante es en efecto una prioritaria cuestión política estratégica, sobre todo si el aumento del turismo obligase a importar masivamente productos de lujo para los hoteles y restaurantes.
Cuba es un país demasiado importante como para que sus problemas sean discutidos solamente por sus poco más de 6 o 7 millones de adultos sobre una población que apenas supera los 11 millones de habitantes.
En efecto, es un pequeño país dependiente con economía capitalista, régimen asalariado y un sistema capitalista de Estado, pero que desde la revolución de 1959 se sacó de encima al imperialismo, que sigue bloqueando a la isla y hostigándola.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/17/opinion/015a2pol
