Dicho módulo está equipado con tecnología de punta y permitirá la coordinación de las corporaciones locales, estatales, federales y el Ejército Mexicano, para acotar a los grupos delictivos que merodean por la región.
El ofrecimiento del ejecutivo estatal de que el modelo del citado módulo será reproducido en Tuxtepec, Pinotepa, Santa Lucía del Camino y Santa Cruz Xococotlán, que son los sitios en donde se ha detectado mayor actividad delictiva, ha alentado la esperanza de que los crímenes y demás ilícitos sean acotados por las autoridades.
El país entero se cimbró el pasado martes al conocerse la noticia, que las redes sociales hicieron viral en el momento, de la explosión ocurrida en un tianguis de cohetes y demás artes de pirotecnia en Tultepec, Estado de México.
Sin embargo, nadie se explica que si el manejo de pólvora y cloratos está prohibido, cómo explicar que haya un mercado o tianguis en donde se expendan libremente materiales explosivos que a menudo las mismas corporaciones policiales decomisan.
Varias comunidades incluso cercanas a la capital han sido escenarios de tragedias como la que mencionamos líneas arriba, aunque no en la magnitud de la de Tultepec, cuya lección es severa, dolorosa y lamentable.
Se desconoce si existe un censo de fabricantes de cohetes, ruedas catarinas o castillos pirotécnicos; si existe orientación por parte de las oficinas de Protección Civil; si prevalecen como en esta temporada, los operativos para asegurar en mercados y tiendas, materiales de esa naturaleza y que se expenden fuera de norma.
Los supervisores del Instituto Estatal de Protección Civil (IEPC), pueden darse una vuelta por los tianguis y mercados sobre ruedas para percibir esta realidad: la venta y comercialización se sigue dando, de espaldas a la ley y en franco reto a las autoridades.
