Bajo el manifiesto de la campaña «Oaxaca Ocupada», la tarde de este jueves el colectivo Miscelánea Oaxaqueña de Acción Común encabezó una intensa movilización en formato de convite-calenda que partió desde el mercado Benito Juárez para exigir de manera radical el derecho a la ciudad y un freno a las dinámicas de gentrificación.
Campaña «Oaxaca Ocupada» denuncia despojo de agua y vivienda por Airbnb; exigen regular rentas
Marchan colectivos en Oaxaca para exponer la «triple ocupación» de la ciudad frente a un turismo insostenible.
La crisis hídrica: un despojo discriminatorio
El reclamo medular del colectivo confronta una de las realidades más dolorosas de la capital del estado: el desabasto discriminatorio de agua. Mientras el suministro a través de la red municipal puede tardar hasta dos meses en llegar a las tuberías de las familias locales, los manifestantes denunciaron con crudeza que «un turista consume más agua que un oaxaqueño promedio», evidenciando que el líquido fluye sin restricciones hacia las plataformas de hospedaje mediante la compra privada de pipas, encareciendo el recurso y convirtiéndolo en una mercancía de lujo inaccesible para los residentes.
La triple ocupación y el falso espectáculo
El colectivo estructuró su denuncia a través del concepto de una «triple ocupación». Primero, la ocupación espacial: alertaron que se necesitan 83 años de salario promedio para adquirir una propiedad en el Centro Histórico, mientras la oferta de Airbnb creció un abrumador 650% en una década, forzando la expulsión sistemática hacia las periferias. Segundo, la ocupación laboral: traducida en servicios precarios y nula remuneración justa. Y tercero, la ocupación simbólica: reflejada en las restricciones al arte político disidente en las calles.
Frente al discurso de los meses festivos, la movilización realizó una reivindicación sociológica de la Guelaguetza, defendiéndola como una genuina práctica comunitaria ancestral de apoyo mutuo, tequio y reciprocidad solidaria, contrastándola duramente contra su actual explotación institucionalizada como mero espectáculo folclórico de consumo extractivo.
¿Cuánto esperas por el agua?
¿Cuántos días o semanas llevas sin servicio de agua potable en tu colonia mientras los hoteles y hostales a tu alrededor operan con normalidad? Ayúdanos a mapear el desabasto hídrico discriminatorio.
¿Cómo identificar la mercantilización del patrimonio cultural en los medios?
Durante las coberturas de las fiestas de julio, los discursos oficiales y la publicidad turística suelen presentar a las tradiciones locales únicamente como «espectáculos coloridos» o como motores exclusivos de «derrama económica».
Desarrollar un pensamiento crítico significa aprender a contrastar ese discurso del «éxito turístico» con las condiciones materiales de vida de los trabajadores que producen esa riqueza cultural. Un ciudadano alfabetizado mediáticamente aprende a auditar si los noticieros y diarios dedican el mismo tiempo en informar sobre el encarecimiento insostenible de la canasta básica en los barrios tradicionales, el despojo hídrico, o el desplazamiento forzado de los artesanos locales del espacio público.
¿Van a regular el consumo comercial del agua?
Exigimos respuestas a la Comisión Estatal del Agua y al Ayuntamiento capitalino: ¿Existe algún proyecto de decreto para imponer tarifas especiales o medidores de consumo diferenciados a los inmuebles que operan plataformas de hospedaje turístico y que acaparan el líquido de la ciudad?
