En el siglo XVIII la orden gozaba de gran bonanza económica y se había perdido el espíritu de pobreza, por lo que ampliaron y reconstruyeron las instalaciones con gran opulencia.
Al crecer el número de sus adeptos, formó la orden religiosa que conocemos como franciscana o de los franciscanos.
Predicaba la pobreza como un valor y proponía un modo de vida sencillo, basado en los ideales de los Evangelios.
Fue la primera orden religiosa en llegar al Nuevo Mundo; levantaron un pequeño convento cerca de la Plaza Mayor, que pronto resultó insuficiente.
Ahí levantaron el nuevo convento, cuyas primeras construcciones fueron muy modestas, obedeciendo al espíritu austero que caracterizó a los primeros frailes que arribaron recién realizada la Conquista.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/04/opinion/028a1cap
